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  • Septiembre 2017Nº 492
Apuntes

Geología

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Fuego, hielo y extinciones masivas

Varios indicios sugieren que los volcanes participaron en las cinco grandes extinciones del planeta.

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Hace unos 450 millones de años, una región que probablemente tenía el tamaño de Europa comenzó a estirarse y desgarrarse. Se abrieron grandes hendiduras en la corteza terrestre y por ellas manó lava en forma de luminosas paredes de hasta 500 metros de altura. Aunque el suelo acabó apaciguándose, el daño no había hecho más que empezar. Una vez que la lava se endureció, la lluvia y otros fenómenos retiraron de la atmósfera el dióxido de carbono emitido por las erupciones, lo que contribuyó a un complejo proceso de enfriamiento global. Los glaciares avanzaron masivamente y el nivel del mar descendió: el planeta se sumió en una edad de hielo que acabó con el 85 por ciento de las especies marinas.

Esta hipotética situación de fuego y hielo acaba de ser defendida en un artículo publicado hace poco en la revista Geology. En caso de confirmarse, los resultados aportarían el primer indicio sólido sobre qué causó la primera extinción masiva en la Tierra, para la que hasta ahora se habían propuesto todo tipo de explicaciones: desde metales tóxicos liberados en los mares hasta la radiación de una explosión cósmica de rayos gamma. Además, ello pondría a la extinción del Ordovícico tardío en buena compañía: las otras cuatro ya se habían asociado a erupciones volcánicas [véase «Erupciones volcánicas y extinciones masivas», por Howard Lee; Investigación y Ciencia, agosto de 2016].

David Jones, geólogo de la Escuela Universitaria de Amherst y autor principal del estudio, no esperaba que ese fuera el caso de la extinción ordovícica. En un principio, se había propuesto refutar la explicación volcánica; sin embargo, cuando «cocinó» en el laboratorio rocas del Ordovícico tardío procedentes de Nevada y del sur de China, se liberaron grandes cantidades de mercurio, una señal reveladora de la actividad volcánica.

Los investigadores esperan ahora localizar una «gran provincia ígnea» (una vasta zona de lava endurecida) que se remonte a la época de la extinción. «Es como si vas a la escena de un crimen y encuentras un cadáver con un agujero de bala. El paso siguiente es buscar la pistola», ejemplifica Seth Burgess, geólogo del Servicio Geológico de Estados Unidos que no participó en el estudio. Si la encuentran, afirma, mirarán si hay «rastros de pólvora en ella».

Jones ya ha comenzado su labor de detective. Aunque él y sus colaboradores sospechan que los volcanes acabaron desencadenando una edad de hielo global, Burgess y otros creen que la historia es más compleja, ya que los volcanes suelen provocar el calentamiento de la atmósfera, no su enfriamiento. Con todo, con las cinco extinciones masivas ligadas a erupciones volcánicas, los geólogos podrán empezar a desentrañar los detalles de cada asesinato.

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