Sopesar los riesgos

Las mujeres que eligen la epidural tienen mayor probabilidad de sufrir una fiebre durante el parto que puede poner en peligro al bebé.
BLAINE HARRINGTON III, CORBIS
Una de las elecciones más importantes que debe realizar una mujer embarazada consiste en cómo enfrentarse al dolor del parto. Más del sesenta por ciento de las estadounidenses eligen aliviarlo mediante una inyección epidural, una combinación de anestésico local y narcóticos que se administran en el espacio (epidural) que rodea la médula espinal. Aunque la mayoría de los médicos opinan que las inyecciones son seguras, una nueva investigación sugiere que podrían aumentar el riesgo de que la madre sufriera fiebres durante el parto, lo que supondría un riesgo para el niño.
La epidural siempre ha resultado polémica. Algunos trabajos habían sugerido que las mujeres que la solicitaban eran más propensas a requerir una cesárea de urgencia. Pero un estudio de 2011 señaló que la epidural no aumenta el riesgo de cesárea respecto de otros métodos de alivio del dolor. Ese mismo análisis, sin embargo, encontró que la epidural aumenta la probabilidad de que los médicos deban recurrir al uso de fórceps o ventosa.
Ahora, las madres cuentan con nuevos datos para tomar su decisión. En un nuevo trabajo publicado en febrero en la revista Pediatrics, un grupo de la facultad de salud pública de Harvard y de la facultad de medicina del mismo centro monitorizó la evolución de 3209 mujeres con embarazo de bajo riesgo, que iban a dar a luz a su primer hijo. De entre las que recibieron anestesia epidural, casi una de cada cinco sufrió fiebre de al menos 38 oC durante el parto, en comparación con solo un 2,4 por ciento de las que recibieron otros medicamentos o que no utilizaron analgésicos. Cuanto más alta era la fie-
bre de la madre, mayor era la probabilidad de que el recién nacido presentase una baja puntuación Apgar (un indicador de la salud general del recién nacido), así como un bajo tono muscular y dificultades respiratorias. El 8,6 por ciento de las mujeres que recibieron la epidural y que sufrieron una fiebre de más de 38,5 oC tenían una probabilidad seis veces mayor que la de las madres sin fiebre de que su bebé sufriera convulsiones al poco de nacer. Aun así, el riesgo total de sufrir convulsiones era muy bajo: solo un 1,3 por ciento. En opinión de Ellice Lieberman, coautora del estudio, el cóctel de medicamentos de la epidural podría estar suscitando una respuesta inflamatoria.
La gran cuestión que queda por responder es si esas fiebres podrían tener efectos más duraderos sobre la salud. «No lo sabemos», reconoce Lieberman, aunque apunta que la mayoría de los efectos parecen ser transitorios. En cualquier caso, debido a que la fiebre tarda una media de seis horas en desarrollarse después de administrarse la epidural, las mujeres que quieran minimizar los riesgos podrían considerar la posibilidad de solicitar anestesia solo cuando parezca claro que el bebé ya está en camino.

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