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Trucos cromáticos de la naturaleza

Siete tácticas empleadas por los animales para crear colores deslumbrantes inspiran la invención de técnicas complejas.

Wikimedia Commons_Janderk_Dominio público

En síntesis

Aves, mariposas, calamares y otros animales suelen lucir colores intensos o cambiantes que no están causados por pigmentos, sino por nanoestructuras muy organizadas cuyos entresijos se están comenzando a desentrañar.

Las figuras geométricas ordenadas o desordenadas de esas nanoestructuras reflejan solo ciertas longitudes de onda de luz y crean colores nítidos que pueden mutar si las estructuras se humedecen o varían de tamaño.

Se están diseñando materiales sintéticos que imitan esas configuraciones biológicas. Tales materiales podrían hacer cambiar el color de coches o vestidos en movimiento y formar parte de sensores que detectarían impurezas en el agua potable, eficientes chips ópticos para teléfonos móviles y marcas de autentificación para tarjetas de crédito.

Los cambiantes colores de la espléndida cola del pavo real siempre han cautivado a las mentes curiosas. El científico inglés del siglo XVII Robert Hooke los calificó de fantásticos en todos los sentidos, porque desaparecen si las plumas se humedecen. Hooke estudió esas estructuras con el entonces novedoso microscopio y comprobó que se hallaban cubiertas de diminutas estrías, a las que atribuyó los brillantes tonos amarillos, verdes y azules.

No andaba desencaminado. Los vivos colores del plumaje de las aves, las alas de las mariposas y el cuerpo de los calamares no suelen estar causados por pigmentos captadores de luz, sino por minúsculas estructuras reflectantes de apenas unos centenares de nanómetros de ancho. El tamaño y la separación entre ellas permiten captar ciertas longitudes de onda del espectro de la radiación solar. Los colores son irisados y mutables, casi mágicos, y oscilan del azul al verde o del naranja al amarillo, según el ángulo desde el que contemplemos al animal. Como los colores se originan por la fracción de luz reflejada y no por la absorbida, como sucede con los pigmentos, resultan más brillantes. La mariposa morfo azul de América Central y del Sur puede divisarse desde un kilómetro de distancia; parece relucir cuando los rayos de sol que penetran en el dosel de la selva inciden en sus alas.

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