ARN y proteínas quiméricos

Otra forma de codificar la información en el genoma.

CORTESÍA DE M. FRENKEL-MORGENSTERN Y ALFONSO VALENCIA

Conforme avanza la adquisición automática de datos genómicos, los conceptos básicos en biología molecular están sufriendo una profunda revisión. La propia definición de lo que es un gen parece cada vez más elusiva. Y el dogma central clásico de la biología (cada gen genera, mediante un ARN mensajero, una proteína) ha pasado a la historia: si este fuera cierto, ¿cómo se explicaría que el número de proteínas de nuestro organismo sea muy superior al de genes? En nuestro grupo de investigación nos hemos propuesto ahondar en esta cuestión.

Sabemos que un gen puede dar lugar a varias proteínas. Sin embargo, este fenómeno es poco habitual. Debe haber, pues, otros mecanismos que multipliquen la variedad de proteínas que pueden obtenerse a partir de cierto número de genes. Uno de estos mecanismos podría ser el responsable de la formación de ARN quiméricos, fruto de la colaboración entre genes distantes en el genoma.

Los ARN quiméricos corresponden a moléculas de ARN maduro que incluyen exones de dos genes diferentes. Son muy distintos de los ARN generados por el proceso «normal» de traducción genómica, en el que la información de un solo gen se traslada primero a una copia complementaria de ARN, para luego, mediante un complejo proceso de corte y empalme (splicing) en el que se eliminan ciertas regiones (intrones) y se retienen otras (exones), dar lugar a un ARN mensajero maduro (sucesión lineal de exones), que, una vez traducido, produce una proteína completa funcional. Las quimeras suponen una alteración de esta traducción lineal, puesto que la secuencia de los ARN maduros y las correspondientes proteínas incluyen partes de dos genes distantes.

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