Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Septiembre de 2014
Biogeoquímica

Metano y temperatura

Las emisiones de metano en un ecosistema presentan una dependencia de la temperatura más simple y elevada de lo que se pensaba.

© NATURE

El metano es el tercero de los principales gases que contribuyen al efecto invernadero, después del vapor de agua y el dióxido de carbono. La concentración atmosférica de metano aumentó durante buena parte del siglo XX, se mantuvo estable entre 1999 y 2006 y está aumentando de nuevo, a una tasa del 0,4 por ciento anual. La causa de esta reanudación no está del todo clara, pero probablemente guarde relación con un repunte de las emisiones de metano en humedales (casi la mitad de las emisiones globales de metano proceden de humedales y arrozales, los cuales se supone que se hallan sometidos a los efectos del cambio de temperatura y a otras retroacciones del cambio climático global).

Aunque el conjunto de factores que influyen sobre las emisiones de metano es complejo, parece que la relación de estas con la temperatura no lo es tanto. Gabriel Yvon-Durocher, de la Universidad de Exeter, y sus colaboradores han evaluado este fenómeno en varios ecosistemas. Según los resultados de su metanálisis, publicados en Nature, la relación entre las emisiones de metano y la temperatura puede describirse mediante una fórmula matemática sencilla. Una simplicidad sorprendente.

La mayor parte de las emisiones naturales de metano tiene su origen en microorganismos metanógenos. Durante el crecimiento en cultivos con sustrato ilimitado, sus tasas metabólicas cambian con la temperatura según la ecuación de Arrhenius: una simple dependencia exponencial de la constante de velocidad (o cinética) del inverso de la temperatura absoluta. Dicho comportamiento no sorprende: aunque la metanogénesis comprende toda una red de reacciones catalizadas por enzimas, la dependencia de Arrhenius refleja la cinética de un único paso limitador de la velocidad. Lo que sí resulta notable es que la misma dependencia se produzca a escala ecosistémica, si tenemos en cuenta que hay todo un abanico de factores físicos, químicos y ecológicos que controlan la producción de metano y su liberación a la atmósfera.

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.