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1 de Enero de 2013
Historia de la Astronomía

La carrera por el mayor refractor del mundo

En el siglo XIX se entabló una competición por el mayor telescopio refractor del mundo. A pesar de existir razones científicas de peso para construir potentes telescopios, en muchas ocasiones se trataba de una cuestión de prestigio patrio. A veces, unos milímetros otorgaban el récord de la gloria nacional.

STEFAN BINNEWIES/STERNE UND WELTRAUM

En síntesis

Tras perfeccionarse la fabricación de lentes y objetivos durante la primera mitad del siglo XIX, comenzó una carrera por conseguir el mayor refractor del mundo.

Tanto observatorios de financiación gubernamental en Europa y Estados Unidos como patrocinadores privados y astrónomos aficionados contribuían a la construcción de telescopios cada vez mayores.

Se trata de aparatos que pertenecieron a un período crucial de la historia de la astronomía, la de los grandes telescopios refractores. Hoy, la mayoría no son más que piezas de museo, pero durante el siglo XIX formaron parte del equipamiento estándar de cualquier observatorio astronómico de prestigio. En un principio, se idearon para realizar observaciones visuales; andando el tiempo, se utilizaron también con fines fotográficos y espectroscópicos.

Un gran refractor cumplía, además, otra función: entrañaba gloria y honor. Por esa razón se mantuvo viva una incansable carrera entre naciones, observatorios y patrocinadores por contar con el mayor telescopio refractor del mundo. Y al igual que en las competiciones deportivas, escasos milímetros adjudicaban con frecuencia la victoria. Algunos plusmarquistas caían pronto en el olvido.

Los constructores trabajaban al límite de las posibilidades técnicas y, en parte, las rebasaban. Algunos ejemplares se asemejaron más a un cañón que a un telescopio. Su longitud y el enorme peso conjunto de objetivo, tubo óptico y montura requerían el levantamiento de cúpulas inmensas. El breve resumen histórico que vamos a relatar narra sus éxitos, sin olvidar fracasos y catástrofes. La fecha de arranque es 1824, año en que Joseph von Fraunhofer sienta las nuevas bases de la construcción de telescopios.

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