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  • Investigación y Ciencia
  • Enero 2013Nº 436
Apuntes

Espacio

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La última frontera

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El viaje hasta el exterior del sistema solar de la sonda espacial Voyager 1 de la NASA ha sido largo y extraño, y quizá tarde todavía un poco más en llegar hasta allí.

La sonda Voyager 1, lanzada hace 35 años, se ha aventurado más lejos de la Tierra que ningún otro vehículo espacial. Se encuentra actualmente a 18.200 millones de kilómetros del Sol, más del triple de la distancia media de Plutón. Está cerca de conseguir un logro asombroso: escapar de la jurisdicción del Sol e internarse en el espacio interestelar. Un nuevo estudio, sin embargo, sugiere que la sonda está más lejos de lo que se suponía de dar ese paso sin precedentes.

Hace casi ocho años, la sonda se introdujo en la heliofunda, donde el viento solar (el plasma procedente del Sol) es frenado por el empuje en sentido contrario del plasma interestelar. En 2010, la velocidad del viento solar en la dirección de avance de la Voyager 1 se quedó inesperadamente en cero. Se esperaba que la sonda se encontrara, al acercarse a la heliopausa (la frontera entre la heliofunda y el espacio interestelar), con que los flujos del plasma interestelar desviaban lateralmente el plasma solar.

En el número del 6 de septiembre de Nature, sin embargo, Robert B. Decker, del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins, y sus colaboradores informaban de que no se estaba produciendo ninguna desviación. El nuevo estudio plantea dos posibilidades: o la Voyager 1 aún no se ha acercado a la heliopausa o el plasma se mueve allí de maneras inesperadas.

Según una estimación anterior, la heliopausa podría encontrarse justo un poco más allá de donde está ahora el emisario más viajado de la humanidad o hasta siete años de viaje más lejos. Los nuevos datos parecen apuntar a la segunda posibilidad. Decker, sin embargo, dispone de datos más recientes que complican las predicciones. En los últimos meses la Voyager 1 ha detectado una mezcla de partículas locales e interestelares que podrían indicar la llegada de la sonda a otra frontera, o a una nueva zona del espacio, que no estaba prevista.

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