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1 de Enero de 2013
CLIMATOLOGÍA

Lagos helados

El estudio de la acumulación y drenaje de agua en la capa de hielo de Groenlandia podría ayudar a predecir futuros aumentos del nivel del mar.

JAMES BALOG

Cada verano, la luz del sol ilumina de forma casi continua gran parte de Groenlandia, la enorme isla cubierta de hielo. En numerosas zonas del casquete glacial, sobre todo a escasa altitud, el agua del deshielo fluye por la superficie y se acumula en charcas y lagos de un azul intenso. A diferencia de los lagos en los que solemos nadar, estas masas de agua pueden desaparecer en poco tiempo: un lago con un volumen doce veces superior al de un gran estadio puede vaciarse a través de una grieta en el hielo en solo noventa minutos.

Un grupo de investigadores han estudiado en Groenlandia la forma en que los lagos podrían modificar el casquete de hielo y el nivel del mar en el futuro. Han averiguado que, cuando los lagos se vacían de forma repentina, envían el agua del deshielo al sustrato rocoso, donde esta lubrifica la migración de la capa de hielo hacia el mar [véase «La fusión de la Antártida en directo», por D. Fox; Investigación y Ciencia, septiembre de 2012]. Los científicos temen que, si la región sigue calentándose, este tipo de vaciamientos podría producirse con mayor frecuencia y en un área mucho más amplia del casquete. Ello aceleraría la fragmentación de los glaciares y contribuiría al ascenso del nivel del mar.

Los propios lagos contribuyen también a la fusión, ya que el hielo bajo el agua se derrite dos veces más deprisa que el expuesto al aire en la zona circundante, afirma Marco Tedesco, experto en glaciares de la Universidad de la Ciudad de Nueva York. Mediante un barco dirigido por control remoto, Tedesco está obteniendo datos que revelarán si la oscuridad de los lagos guarda relación directa con su profundidad. Esa información podría servir para determinar mejor la profundidad de los lagos observados en las imágenes de satélite y para predecir con mayor precisión la velocidad a la que se derrite el casquete.

Por otro lado, se está comparando la velocidad a la que se funde el hielo superficial con el caudal de los ríos alimentados por el agua de deshielo. Si esas dos variables divergen de forma sustancial, la diferencia podría indicar qué parte del agua derretida se está acumulando bajo el casquete, donde puede acelerar el movimiento del hielo hacia el mar.

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