El Niño

Este calentamiento anómalo de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial está asociado a una vasta fluctuación de la presión atmosférica. Algunos cambios generales del tiempo se hallan ligados a esas anomalías ecuatoriales.

De todas las ciencias del medio ambiente, la meteorología es la que produce un impacto más inmediato en la sociedad. Y a la inversa, la demanda social de buenas predicciones del tiempo ejerce una influencia orientadora sobre la investigación meteorológica. Buen ejemplo de ello son las predicciones estacionales, por las que el público ha mostrado un notable interés, por más que los resultados no hayan sido hasta ahora mejores de lo que podría esperarse de una estima razonable. A nadie debiera sorprender ese fracaso. La llegada de una depresión, por citar un suceso meteorológico común, se puede predecir con sólo tres a cinco días de antelación. ¿Por qué, pues, se iba a esperar predecir el tiempo de una estación, que es un producto de múltiples sucesos, con meses de antelación? Pese a ello, la demanda de tales predicciones se torna apremiante, y los meteorólogos perseveran.

Pero, al hacerlo, procuran eludir su incapacidad escudándose en predicciones a largo plazo de sucesos meteorológicos individuales. Y se centran en las variaciones a gran escala, incluso globales, en la circulación general atmosférica que condicionen el tiempo a escala regional. Se parte de la hipótesis según la cual si se conocieran y comprendieran las causas y los efectos de las variaciones a gran escala, tendríamos una guía aproximada del futuro meteorológico.

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