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1 de Febrero de 2014
Zoología

Ayunar para comer y no ser comido

Yoku Mishima, CORBIS

Los pájaros que revolotean en invierno por los jardines tienen una sola preocupación: encontrar alimento para subsistir y poder engendrar la descendencia en la próxima primavera y verano. Un ave menuda llega a perder hasta el diez por ciento de su peso en una sola noche, por lo que se ve obligada a comer sustanciosamente a diario. Sin embargo, si se excede puede perder agilidad y ser presa fácil de gavilanes y otros depredadores.

Investigadores de la Universidad de Oxford fijaron microchips a más de 2000 pájaros con el propósito de seguir sus movimientos. Por medio de una red de comederos equipados con detectores de microchips y el traslado diario de algunos de estos comederos dedujeron cómo buscaban el sustento.

Cuando las aves abandonan los dormideros por la mañana, exploran el entorno y evalúan la calidad y la ubicación de las fuentes de alimento sin probar bocado. Este ayuno matinal les permite conservar la agilidad indispensable para burlar a sus enemigos durante las horas diurnas. Al caer la tarde, regresan a los lugares donde saben que hallarán alimento, según describen los autores del estudio en Biology Letters.

Este nuevo experimento supone uno de los primeros intentos por estudiar cómo resuelven los pájaros silvestres el dilema de comer sin convertirse en un bocado apetecible. «Casi todos los trabajos precedentes se basaban en modelos teóricos o se habían llevado a cabo en cautividad», asegura Damien Farine, coordinador del experimento.

Sistemas similares de implantación de microchips permitirán investigar otras cuestiones relativas a la trasmisión de enfermedades, la estructura de las redes sociales y las capacidades cognitivas de las aves, afirma Ron Ydenberg, director del Centro de Ecología Silvestre de la Universidad Simon Fraser, en la Columbia Británica. «Cuando me gradué, hace treinta años, este tipo de análisis parecían irrealizables», recuerda.

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