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Actualidad científica

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  • Investigación y Ciencia
  • Febrero 2014Nº 449

Evolución

¿Cuán perfecta es la forma de los animales?

Un modelo de simulación predice la evolución de estructuras complejas según distintas hipótesis de selección natural.

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Ante la pregunta de por qué los animales tienen la forma que tienen, a menudo se recurre a explicaciones basadas en una perspectiva adaptacionista, que considera que la mayoría de rasgos son adaptaciones óptimas alcanzadas por selección natural; o incluso, fuera de la biología y la ciencia, se defiende que existe un diseño preestablecido, según el cual cada detalle del cuerpo está hecho para cumplir algún tipo de función con una eficiencia que a veces se supone inmejorable.

En la teoría evolutiva, se acepta de forma generalizada que los organismos evolucionan a lo largo del tiempo debido a que la selección natural actúa sobre la variación heredable que aparece en cada generación. Ello no implica que todos los aspectos de la morfología o, en general, del fenotipo de un organismo sean adaptativos (es decir, debidos a la selección natural). Se sabe que numerosos rasgos del fenotipo se deben a otros procesos, entre ellos los efectos colaterales neutros del desarrollo embrionario de caracteres que sí son adaptativos (como es el caso del apéndice en el intestino grueso humano, un vestigio del ciego que ayuda a la digestión de la celulosa en numerosos herbívoros).

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