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1 de Febrero de 2014
Astropartículas

La próxima supernova en la Vía Láctea

La explosión de una estrella masiva en nuestra galaxia podría ser inminente. La detección de los neutrinos emitidos durante la deflagración permitirá entender mejor que nunca la física de las supernovas y la naturaleza de estas partículas.

CORTESÍA DE LA NASA/ESA/N. SMITH, UNIVERSIDAD DE CALIFORNIA EN BERKELEY Y HUBBLE HERITAGE TEAM STScI/AURA

En síntesis

Durante la explosión de una supernova no solo se emiten enormes cantidades de luz, sino también multitud de neutrinos. Aunque muy difíciles de detectar, estas partículas aportan información de gran valor sobre el proceso.

La última supernova que estalló en las inmediaciones de la Vía Láctea lo hizo en 1987. Entonces se detectaron dos docenas de neutrinos. A pesar de su reducido número, su estudio resultó clave para entender la explosión.

La próxima supernova cercana podría estallar en cualquier momento. Cuando ocurra, los físicos esperan detectar miles o incluso millones de neutrinos, lo que permitirá estudiar a fondo las supernovas y la naturaleza de estas partículas.

El 24 de febrero de 1987, a altas horas de la madrugada en la cima del cerro Las Campanas, en Chile, Ian Shelton decidió revelar la última placa fotográfica de la noche antes de irse a dormir. Contratado como observador por la Universidad de Toronto, Shelton había estado enfocando un pequeño telescopio de 10 pulgadas y varias décadas de antigüedad hacia la Gran Nube de Magallanes, una de las galaxias satélite de la Vía Láctea. Extrajo la placa del tanque de revelado y la examinó para asegurarse de que la exposición, de tres horas, había salido bien.

Entonces algo le llamó la atención: la imagen mostraba una curiosa mancha brillante cerca de la nebulosa de la Tarántula, conocida por su particular forma de araña. En un principio pensó que probablemente se tratase de un defecto en la placa. Para asegurarse, salió al aire seco de la montaña para contemplar el cielo con sus propios ojos. En la Gran Nube de Magallanes distinguió una estrella que no había visto la noche anterior. Shelton corrió hacia otra de las bóvedas de observación para dar la noticia.

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