Cortesía de la Agencia Espacial Europea

A las afueras de la localidad libia de Al Jawf florece un vergel en pleno desierto. Los agricultores libios riegan sus tierras en el Sáhara, donde apenas caen 2,5 milímetros de lluvia al año, con el agua fósil acumulada en un gigantesco acuífero que se extiende bajo una vasta franja del noreste de África. El acuífero de areniscas de Nubia es un vestigio del pasado (20.000 años atrás), cuando el clima era más húmedo y el agua de las lluvias torrenciales penetró en la corteza hasta más de tres kilómetros de profundidad.

Pero, ¿por qué las parcelas cultivadas trazan círculos perfectos? El oasis prospera gracias a un sistema de irrigación de pivote central, en el que un gran eje giratorio rodante equipado con aspersores riega los cultivos sembrados concéntricamente alrededor de un punto central. Las parcelas destacan por su gran diámetro (hasta un kilómetro) en esta fotografía captada por el Satélite de Observación Terrestre Avanzada de Japón (ALOS).

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