Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Febrero de 1996
Filosofía

La consciencia

Los expertos en neurología han decidido abordar uno de los misterios más profundos de la existencia. Pero el mero conocimiento del cerebro quizá no les lleve hasta el fondo del problema.
La consciencia nos es, a la vez, lo más familiar y lo más misterioso del mundo. Nada hay que conozcamos de forma más directa, pero resulta dificilísimo conciliarla con el resto de nuestros conocimientos. ¿Por qué existe? ¿Qué hace? ¿Cómo surge, posiblemente, de los procesos neuronales del cerebro? Cuestiones todas ellas que se numeran entre las más apasionantes de la ciencia.
Desde un punto de vista objetivo, podemos llegar a conocer bastante bien el cerebro. Cuando el lector se detiene en esta página, hay un revoloteo de procesos: los fotones inciden en su retina, las señales eléctricas remontan el nervio óptico y atraviesan áreas diferentes de su cerebro, para que, al final, responda con una sonrisa, una expresión de perplejidad o un comentario. Pero se da también un aspecto subjetivo. Cuando el lector mira la página es consciente de que lo hace; percibe imágenes y palabras como parte de su vida interior, privada, mental. Todos tenemos vivas impresiones de las flores con sus colores, del cielo estrellado. Puede que sintamos además algunas emociones y formemos determinados pensamientos. Juntas, estas experiencias constituyen la consciencia, la vida subjetiva, interior, de la mente.

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.