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1 de Febrero de 1996
Oceanografía

Los dedos de sal del océano

Cierta singularidad desarrollada a pequeña escala, relativa al modo en que se mezcla el agua del mar, puede tener consecuencias a gran escala para la estructura del océano.
Amediados de los cincuenta, Henry M. Stommel y Arnold Arons, de la Institución Oceanográfica Woods Hole, de pie ante una pizarra trataban de dar con un modo de medir la presión reinante en el fondo del mar. En su desesperación, pensaron incluso en la construcción de una manguera de cinco kilómetros de largo, que, lanzada desde la superficie, extrajera el agua más profunda del océano. El agua es menos salada en el fondo que en la superficie; por tanto, la columna de agua del interior del tubo, tras alcanzar el equilibrio térmico, sería más ligera, y alcanzaría así una altura mayor, que el agua de la superficie oceánica.
Stommel y Arons imaginaron que podrían medir fácilmente cambios de presión en la base de este tosco instrumento observando las subidas y bajadas de nivel del agua en el tubo. Fijo ante el dibujo, centrado en el problema de medir la presión, a Arons se le ocurrió de repente una extraña idea. Añadió un grifo sobre la boca superior del tubo del dibujo: "Si abrimos la espita manará incesantemente", dijo.

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