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En «Más allá de XX y XY» [Investigación y Ciencia, noviembre de 2017], Amanda Montañez da visibilidad a la intersexualidad mostrando que las variaciones con respecto a las nociones tradicionales de masculino y femenino son numerosas y naturales. Solo hay un aspecto de la intersexualidad que hubiéramos preferido no ver: la necesidad de «repararla». El diagrama señala la posibilidad de alterar quirúrgicamente los genitales o extirpar las gónadas de niños con ciertos diagnósticos, pero no menciona las consecuencias. Una genitoplastia «feminizante» puede saldarse con cicatrices, dolor crónico y pérdida permanente de la sensación sexual; las gonadectomías causan esterilización.

Criar a alguien como niño o como niña no requiere cirugía. La identidad de género de los menores puede no concordar con aquella en la que son criados, por lo que esta nunca debería imponerse de manera irreversible.

Kimberly Zieselman
Directora de interACT, organización de defensa de los derechos de las personas intersexuales


RESPONDE MONTAÑEZ: La infografía se limita a presentar los aspectos científicos del sexo y el género en cuanto espectro, sin entrar en los posibles impactos sobre la salud. La cirugía se incluía como una opción para moverse a través de dicho espectro porque muchos recurren a ella. Hasta qué punto puede solaparse la intersexualidad con las identidades transgénero o no binarias es una cuestión diferente y muy compleja, de la que el gráfico solo puede dar una imagen incompleta.

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