Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

En el artículo «Las brechas de género en el mercado laboral» [Investigación y Ciencia, noviembre de 2017], J. Ignacio Conde-Ruiz e Ignacio Marra afirman que, para promover la conciliación, «se debería universalizar la educación de 0 a 3 años. Hay pruebas empíricas de que ello no solo facilita la incorporación de la mujer al mercado laboral, sino que también mejora las habilidades cognitivas de los niños y su posterior desarrollo intelectual».

Me ha sorprendido leer que la educación fuera de la familia a una edad tan tempana, incluso desde los 0 años, puede tener efectos positivos a largo plazo en el desarrollo intelectual de los niños. ¿Podrían aclarar los autores a qué pruebas empíricas se refieren?

Ariadna Sierra
Barcelona

 

RESPONDE CONDE-RUIZ: Las pruebas que tenemos son las siguientes. Por un lado, las bajas por maternidad tras el parto son positivas, pues facilitan la lactancia y la inmunización del bebé (véase «Maternity leave, early maternal employment and child health and development in the US»; Lawrence M. Berger, Jennifer Hill y Jane Waldfogel en The Economic Journal, vol. 115, págs. F29-F47, febrero de 2005; onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.0013-0133.2005.00971.x/full). Por otro, existen numerosas pruebas empíricas sobre la importancia que tienen los primeros años de vida en las facultades cognitivas y no cognitivas (rasgos de personalidad, emocionales y sociales) en la edad adulta (por ejemplo, «Estimating the technology of cognitive and noncognitive skill formation»; Flavio Cunha, James J. Heckman y Susanne M. Schen en Econométrica, vol. 78, págs. 883-931, mayo de 2010; onlinelibrary.wiley.com/doi/10.3982/ECTA6551/full).

En el artículo defendíamos introducir la educación pública entre 0 y 3 años como una medida que no solo tiene efectos positivos sobre la participación laboral de las madres, sino que además mejorará las facultades futuras de los niños. No obstante, es cierto que tendríamos que haber enfatizado que dicha educación debería iniciarse después de la baja de maternidad.

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.