Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Investigación y Ciencia
  • Febrero 2018Nº 497
Historia de la ciencia

Historia de la ciencia

La aritmética moderna en la España renacentista

La llegada de la numeración indoarábiga, una historia transversal.

Menear

El sistema de numeración más utilizado en la actualidad fue conocido en el mundo occidental a finales del siglo X. En el Códice Albeldense, el escriba Vigila dio por universalmente reconocido el talento indoarábigo en aritmética y geometría por su capacidad de expresar cualquier cantidad mediante unas figuras: las cifras del 1 al 9 escritas de derecha a izquierda. Dicha demostración de talento residía en la superioridad del sistema posicional sobre el sistema aditivo de la numeración romana entonces en uso en el Occidente latino. Su llegada señaló el inicio de un proceso de diferenciación del lenguaje matemático mediante el desarrollo de un simbolismo específico y una notación propia.

Fue en la Italia del siglo XIII, el territorio cristiano más avanzado en la transición del feudalismo al mercantilismo, donde la asimilación y el desarrollo de las fuentes matemáticas árabes y latinas procedentes de al-Ándalus y los reinos hispanos encontró terreno abonado, se extendió con la introducción del papel y se generalizó, ya en el Renacimiento, mediante la imprenta. Una profusión de libros de aritmética escritos no solo para comerciantes, contables y banqueros, sino también para escribanos, administradores, secretarios y cortesanos, pusieron la aritmética y el álgebra en el contexto de la vida comercial y cotidiana.

Esas aritméticas mercantiles posibilitaron la expansión del sistema de numeración decimal posicional, que se generalizó en Europa durante la primera mitad del siglo XVI. La sustitución de los números romanos por las cifras indoarábigas no fue un mero cambio de caracteres gráficos. Conllevó también la asimilación de conceptos matemáticos básicos del mundo moderno: a diferencia de los siete signos de la numeración romana, los diez dígitos del sistema decimal posicional no eran símbolos de valor numérico fijo, sino dependiente de su posición relativa.

En la península ibérica, la Suma de la art de Arismetica de Francesch Santcliment fue el primer libro de matemáticas impreso, originalmente en catalán (Barcelona, 1482) y cuatro años después en español (Zaragoza, ca. 1486) bajo el nuevo título de Copilatio de arismetica sobre la arte mercantiuol. Pero no se trataba esta de una mera traducción del texto catalán, sino de una nueva edición, adaptada a los sistemas de medición aragoneses, que excluía el tratamiento de los quebrados. La autoría figura en el colofón a nombre de Franciso Sanclimente, de profesión ensenyante. Es más, desde 2003 se conocen pruebas documentales de la presencia en Zaragoza de Francisco San Climent, scriptor de diversas letras o escritor de libros, entre 1483 y 1485.

Puede conseguir el artículo en:

Artículos relacionados