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  • Febrero 2018Nº 497

Arqueología

Nalanda, la universidad más antigua del mundo

Erigido entre los siglos IV y V de nuestra era, el complejo budista de Nalanda, en la India, fue un bastión de sabiduría más allá de la religión.

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Durante siglos, nadie sospechó que las ruinas situadas en el estado indio de Bihar escondían la escuela más antigua del budismo: Nalanda. En la primera mitad del siglo XIX, los arqueólogos británicos aficionados Francis Buchanan-Hamilton y Markham Kittoe investigaron los restos y los calificaron lapidariamente de colina. Sin embargo, Nalanda, cuyos orígenes se remontan al siglo IV o V de nuestra era, fue sede de una de las más célebres escuelas religiosas del budismo. Los expertos le reconocen el rango de universidad, tanto por la monumentalidad y la exquisita arquitectura del recinto como por el extenso currículo que allí se impartía y la repercusión que ejerció en el exterior. A Nalanda acudían estudiantes de toda Asia, que, luego, difundían en sus países de origen las enseñanzas y los conocimientos adquiridos.

A tan solo doce kilómetros de las ruinas se levanta hoy la pequeña ciudad de Rajgir, fundada en el siglo V a.C. con el nombre de Rajagriha. En aquel tiempo era la capital del reino de Magadha, cuya área de influencia se correspondía aproximadamente con el actual estado indio de Bihar. Algunos lugares importantes de la biografía de Buda (murió en el año 483 a.C.) se sitúan en Magadha: el Pico del Buitre, donde, según se dice, predicó el fundador del budismo; el monasterio conocido como El Bosque de Bambú, considerado uno de los más antiguos de esta religión; y, sobre todo, Bodhgaya, el legendario lugar donde Buda alcanzó la iluminación. Quienes viajaban entre los centros religiosos y económicos del norte y el sur del reino tenían que pasar necesariamente por Nalanda.

En descargo de Hamilton y Kittoe, cabe señalar que los investigadores europeos de la época aún desconocían fuentes escritas que mencionasen el lugar y su importancia. La situación cambió cuando, en 1853, el sinólogo francés Stanislas Julien tradujo la biografía del monje chino Xuanzang (600/603-664) y, cuatro años más tarde, su libro de viajes. Xuanzang residió en la India entre los años 629 y 645. Visitó diversos lugares sagrados y permaneció varios años en Nalanda, dedicado al estudio de la doctrina y la filosofía budistas. Tras regresar a China, escribió su Informe del viaje al oeste de la gran dinastía Tang, en el que describe, entre otros, el «monasterio de Nalantuo», transcripción fonética china de Nalanda. Años más tarde, el monje Huili escribiría una biografía de Xuanzang en la que plasmaría sus vivencias en el monasterio.

Grandeza arquitectónica

Las traducciones de Julien permitieron localizar e identificar algunos centros budistas en el noreste de la India. En 1872, el administrador regional británico A. M. Broadley (1847-1916) relacionó las ruinas con Nalanda y, también por vez primera, calificó el monasterio de «universidad». Con todo, fue Alexander Cunningham (1814-1893), pionero de la arqueología india, quien comenzó a estudiar la zona con el debido rigor. En su calidad de ingeniero del Ejército británico, Cunningham había recorrido el país y se había interesado por los vestigios del pasado, lo que acabaría convirtiéndolo en el primer director del Servicio Arqueológico de la India. Diversas inscripciones que contenían el nombre del monasterio le ayudaron a documentar la identidad de las ruinas, y otras descubiertas con posterioridad confirmaron su estatus como mahavihara («gran monasterio»).

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