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  • Investigación y Ciencia
  • Abril 2013Nº 439
Apuntes

Biología

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Escarabajos xilófagos

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Los agujeros de gusano no solo sirven para viajar en el tiempo o para la teleportación. Algunos agujeros reales y muy antiguos están ayudando a descifrar la distribución de especies de insectos y de obras de arte en el pasado. La novedosa idea se atribuye a un biólogo que se vio implicado en el insólito mundo de las xilografías europeas de siglos de antigüedad. Allí descubrió que muchas de las pequeñas imperfecciones en las xilografías permitían identificar las especies de insectos que habían perforado la superficie de la plancha de madera original antes de imprimir el grabado. Al hacer corresponder las dimensiones de los agujeros con el momento y el lugar en los que se realizaron las xilografías, el científico, Blair Hedges, profesor en la Universidad estatal de Pensilvania, ha obtenido un registro histórico de la distribución de escarabajos xilófagos en Europa, una información desconocida hasta ahora. Hedges publicó sus resultados en febrero en la revista Biology Letters.

El investigador ha bautizado ese hallazgo como el «registro histórico de agujeros de gusano». Los escarabajos adultos ponen huevos en las grietas de la plancha. Cuando las larvas eclosionan, se introducen lentamente en la madera y pasan tres o cuatro años allí, alimentándose de celulosa. Una vez transformadas en escarabajos adultos, excavan un túnel para salir de la madera, con lo que se originan los agujeros que se observan en tantas xilografías.

El científico estudió 3263 agujeros de gusano en 473 xilografías creadas entre 1462 y 1899. Descubrió que había dos tamaños de agujeros: algunos medían unos 2,3 milímetros de diámetro y otros unos 1,4 milímetros. Y se podía distinguir un patrón geográfico: los de menor tamaño pertenecían a xilografías realizadas en el noreste del continente europeo, mientras que los de mayor tamaño se hallaban en las del suroeste. Así pudo deducir la especie de cada escarabajo: la carcoma común (Anobium punctatum) al noreste y la carcoma mediterránea (Oligomerus ptilinoides) al suroeste. El método de Hedge podría ayudar a analizar la distribución de especies xilófagas y a obtener un registro histórico en todo el mundo, lo que permitiría identificar los cambios en poblaciones locales y el momento en que aparecen especies invasoras. La técnica podría contribuir también a resolver algunos misterios del mundo del arte, como los orígenes de un libro o de una xilografía.

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