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  • Investigación y Ciencia
  • Abril 2013Nº 439
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Microbiología

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Espumas y mucílagos marinos

La observación microscópica de muestras de espumas ayuda a determinar el factor causante de estas.

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La presencia de espumas y mucílagos en aguas costeras es un fenómeno inherente al mar. Se forman como consecuencia de procesos complejos, ya sean físicos o biológicos, condicionados por las características ambientales. El origen de las espumas y mucílagos se asocia a las actividades humanas, como el vertido de aguas residuales, o a ciertos fenómenos naturales, como la presencia de microalgas planctónicas (fitoplancton).

Su acumulación en aguas costeras puede tener repercusiones negativas en la pesca (obstruye las redes) y en la industria turística (confiere un mal aspecto al agua), de ahí la importancia de conocer el factor causante de tales fenómenos. La observación microscópica de muestras de espumas y mucílagos permite, en algunos casos, determinar la especie de fitoplancton que las ha originado. Sin embargo, si existe un desfase espacial o temporal entre el organismo que lo produce y la aparición de espumas o mucílagos en el agua, muchas veces resulta difícil averiguar la especie fitoplanctónica responsable. La adhesión y la colonización de otros organismos sobre estas matrices dificulta aún más la identificación.

La formación de espumas y mucílagos por parte de microorganismos fitoplanctónicos responde a diversas causas. En el caso del alga unicelular Phaeocystis, puede deberse a la proliferación de su fase colonial, como consecuencia de una escasa depredación de las colonias por otros organismos o la presencia de abundante materia orgánica en el mar. En todo caso, los vientos fuertes parecen ejercer una influencia determinante en su aparición. Esta especie ha generado espumas en la costa mediterránea (imagen de fondo), aunque las más espectaculares suelen observarse en el mar del Norte.

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