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1 de Abril de 2013
Clima

La corriente del Golfo y el invierno europeo

¿Es el flujo de aguas cálidas tropicales lo que provoca que Europa experimente inviernos relativamente benignos? Quizá no.

Cortesía de Peter Minnett y Bob Evans, Universidad de Miami/Modis/Nasa

En síntesis

Tres nuevos estudios climáticos indican que nuestra arraigada creencia de que la corriente del Golfo suaviza los inviernos europeos podría resultar incorrecta.

Dos de esos tres estudios atribuyen un papel clave a la dirección en que soplan los vientos preponderantes. El tercero se centra en el calor perdido por el océano.

Al contrario de lo que se pensaba hasta ahora, numerosos modelos indican que una fusión masiva del hielo ártico no implicaría la interrupción de la corriente del Golfo.

La cuestión podría zanjarse en una década gracias a Argo, una red global de más de 3000 sensores que cartografía la temperatura y salinidad hasta 2000 metros de profundidad.

Desde hace un siglo se viene enseñando en los colegios que una gran corriente oceánica, la corriente del Golfo, transporta agua cálida desde las regiones tropicales del océano Atlántico hacia el noroeste de Europa. Al llegar a su destino, esa agua calienta las masas de aire situadas encima, que luego se desplazan hacia el interior del continente y provocan que, en Europa, el invierno resulte más benigno que en el nordeste de EE.UU.

Quizás haya llegado el momento de abandonar un concepto tan arraigado. El estallido de interés por el clima del planeta ha incitado a los expertos a revisar con detalle la influencia de la corriente del Golfo. A partir de modelos numéricos y datos oceánicos, han surgido teorías alternativas que explican de manera novedosa por qué los inviernos en el norte de Europa no suelen ser tan duros como los que, en las mismas latitudes, afrontan cada año EE.UU. y Canadá. Dichas teorías discrepan en cuanto al papel que desempeña la corriente del Golfo. Una de ellas esclarece, además, las razones por las que el invierno en el noroeste de EE.UU. resulta más cálido que al otro lado del Pacífico, en la región oriental de Rusia.

Al mismo tiempo, algunas investigaciones recientes han puesto en entredicho la creencia popular, mantenida desde hace unos años, de que la fusión del hielo ártico podría suprimir la corriente del Golfo y causar estragos en el tiempo europeo. A pesar de todo, los estudios indican que el cambio climático sí podría afectar a la intensidad de la corriente, lo que tal vez atenuase el impacto del calentamiento global en el norte de Europa

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