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  • Investigación y Ciencia
  • Abril 2013Nº 439

Clima

La corriente del Golfo y el invierno europeo

¿Es el flujo de aguas cálidas tropicales lo que provoca que Europa experimente inviernos relativamente benignos? Quizá no.

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Desde hace un siglo se viene enseñando en los colegios que una gran corriente oceánica, la corriente del Golfo, transporta agua cálida desde las regiones tropicales del océano Atlántico hacia el noroeste de Europa. Al llegar a su destino, esa agua calienta las masas de aire situadas encima, que luego se desplazan hacia el interior del continente y provocan que, en Europa, el invierno resulte más benigno que en el nordeste de EE.UU.

Quizás haya llegado el momento de abandonar un concepto tan arraigado. El estallido de interés por el clima del planeta ha incitado a los expertos a revisar con detalle la influencia de la corriente del Golfo. A partir de modelos numéricos y datos oceánicos, han surgido teorías alternativas que explican de manera novedosa por qué los inviernos en el norte de Europa no suelen ser tan duros como los que, en las mismas latitudes, afrontan cada año EE.UU. y Canadá. Dichas teorías discrepan en cuanto al papel que desempeña la corriente del Golfo. Una de ellas esclarece, además, las razones por las que el invierno en el noroeste de EE.UU. resulta más cálido que al otro lado del Pacífico, en la región oriental de Rusia.

Al mismo tiempo, algunas investigaciones recientes han puesto en entredicho la creencia popular, mantenida desde hace unos años, de que la fusión del hielo ártico podría suprimir la corriente del Golfo y causar estragos en el tiempo europeo. A pesar de todo, los estudios indican que el cambio climático sí podría afectar a la intensidad de la corriente, lo que tal vez atenuase el impacto del calentamiento global en el norte de Europa

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