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El kapnoscopio: ver para creer

La manipulación de la luz mediante lentes, espejos y filtros resulta difícil de observar. Un sencillo artefacto de comodísima construcción facilita enormemente la tarea y permite experimentar en clase con la óptica geométrica.

Refracción de la luz en un prisma de metacrilato. [VÍCTOR GRAU]

Leonardo, Newton y otros muchos ya observaron que la luz, a falta de algo que la manifieste, es invisible. El rayo lumínico que se adentra en una estancia a oscuras es solo perceptible si se dispersa en sutilísimas partículas de polvo —en un ambiente diáfano, sería invisible—. En esta ocasión, proponemos aprovecharnos de este sencillo truco para facilitar el aprendizaje de la óptica geométrica, materia de interés para numerosos estudiantes y también para experimentadores aficionados.

Debo a mi buen amigo y coautor de esta colaboración, Víctor Grau, profesor de didáctica de las ciencias en la Universidad de Vic, la descripción de las sutilezas del artefacto que hoy traemos a estas páginas. Buscando maneras de mostrar y enseñar a alumnos de primaria los principios de la óptica, descubrió el aparato en forma de breve referencia en una vieja publicación de la Unesco: Nuevo manual de la Unesco para la enseñanza de las ciencias (1973). Cansados de nombrarlo de una forma tan poco clara como «caja de humo», lo hemos bautizado con el nombre de «kapnoscopio» (del griego clásico kapnòs, «humo», y skopein, «observar»). Consiste, en esencia, en una caja convenientemente modificada para observar, mediante un poco de humo, lo que ocurre en su interior. Procedamos a su descripción detallada y luego nos adentraremos en sus aplicaciones.

Para la construcción del kapnoscopio podríamos aprovechar una caja de botellas de vino (de las de seis unidades), una caja de botas o zapatos bien grandes, o incluso una caja de regalo. Pero resulta mucho más interesante partir de cero. En este caso, el cartón pluma de color negro será el material de primera elección. Uniremos las distintas partes con cinta de papel engomado, que encontraremos en librerías y comercios del ramo. Las medidas recomendadas son unos 380 × 290 milímetros para la base y unos 200 milímetros para la altura. (En caso de haber aprovechado una caja no negra, deberemos aplicar en su interior una buena capa de pintura negra y mate.)

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