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Actualidad científica

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  • Investigación y Ciencia
  • Agosto 2015Nº 467
Hace...

Historia de la ciencia

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Hace 50, 100 y 150 años

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Agosto 1965
Astronomía infrarroja

«Con el telescopio de reflexión de 254 centímetros de Monte Wilson, investigadores del Instituto de Tecnología de California han efectuado mediciones de las bandas de absorción del dióxido de carbono en la radiación infrarroja fotográfica procedente de Marte. Su conclusión es que tal compuesto abunda menos de lo que habían indicado unas mediciones anteriores menos precisas. Ello implica que la presión atmosférica en la superficie de Marte es de unos 0,025 kilogramos por centímetro cuadrado, o sea, el 2,5 por ciento de la presión atmosférica terrestre de un kilogramo por centímetro cuadrado a nivel del mar. La atmósfera marciana podría ser, por tanto, demasiado tenue para admitir un vehículo con alas o un paracaídas, las dos posibilidades consideradas para depositar en el planeta cápsulas instrumentales desde una astronave.»

 

Agosto 1915
La vacuna antitifoidea
«Durante la guerra franco-prusiana (1870-1871) la fiebre tifoidea produjo miles y miles de bajas entre las tropas. La inmunidad frente a esta enfermedad en el presente conflicto se debe en parte a un mejor conocimiento de los fundamentos de la higiene y el saneamiento, gracias sobre todo a la contribución de los investigadores. Años de minucioso trabajo de laboratorio han dado como resultado la vacuna antitifoidea, la cual está poniendo a salvo de esta epidemia a los ejércitos. En 1911 se hizo obligatoria la vacunación en el Ejército de EE.UU., medida cuya efectividad la revela el hecho de que en 1912 la mortalidad por tifus fue de 16,5 por cien mil en ese país y nula en su ejército.» 

La Primera Guerra Mundial en el mar
«Al ver que sus barcos de guerra se hallan seguros en sus puertos, que su flota mercante ha sido expulsada de las rutas marítimas y que ha sido privada de la mayor parte de los abastecimientos que le llegan por mar, a Alemania no le queda más que un único recurso militar; a saber, la guerra secreta de las minas y los submarinos (véase la ilustración). Con estos últimos se ha anotado el máximo éxito.» 

Cine y meteorología
«Las primeras proyecciones del pronóstico del tiempo en una pantalla de cine se realizaron en Birmingham (Alabama) en enero de 1912. Desde entonces, esa forma de mostrarlo se ha extendido a 15 ciudades y 27 salas de cine. La Agencia
de Meteorología de EE.UU. está dispuesta a proporcionar sus pronósticos para tal fin siempre que se desee, pero esa petición está limitada por el hecho de que la mayoría de las sesiones cinematográficas no empiezan hasta una hora después de que el mismo pronóstico ya ha aparecido en los diarios de la tarde.»

 

Agosto 1865
La recolecta del algodón
«Desde que acabó la guerra, el cultivo del algodón ha atraído la atención de muchos con el laudable propósito de abastecer al mercado e inaugurar factorías para satisfacer las demandas de la población. Los antiguos métodos de obtención de esta fibra no están desde luego a la altura del espíritu que impregna las operaciones actuales. Esa cultura de la chapuza y la desgana debe ceder el paso a unos procedimientos más dinámicos, sistemáticos y fundamentados, y así conseguir dos cápsulas donde antes crecía solo una. Hacen falta máquinas, pero una es especialmente necesaria más que cualquier otra: la cosechadora de algodón.» 

Alquileres prohibitivos
«Uno de los males sociales de las grandes ciudades es la carencia de viviendas para gentes de pocos medios. Y eso nadie lo sufre más que los trabajadores mecánicos. Tras una dura jornada de trabajo entre el ruido y el traqueteo de las fábricas, necesitan un hogar limpio y tranquilo donde refrescarse para la labor del día siguiente. Pero en Nueva York, y en la mayoría de las grandes ciudades, eso es algo inalcanzable. Todo trabajador que desee vivir cómodamente debe pagar un alquiler muy superior a sus posibilidades, y si se decide por la otra opción (un alquiler bajo), las únicas ofertas corresponden a habitaciones atestadas, en pisos a mucha altura de la calle, que apestan a olores corporales y hediondeces.»

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