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Huevos polizones

Los huevos de los peces eclosionan después de haber sido engullidos y excretados por un pato.

THOMAS FUCHS

Desde hace siglos, los naturalistas especulaban con que los huevos de los peces alcanzaban los lagos y estanques aislados como polizones en el plumaje o las patas de las aves. Pero según un artículo publicado en junio en Proceedings of the National Academy of Sciences USA, el modo de transporte de al menos una parte podría ser mucho más íntimo: el nuevo estudio aporta la primera prueba de que de los huevos de pez que han atravesado el tubo digestivo de un ave todavía pueden nacer larvas sanas.

«Nadie había pensado antes en las entrañas de las aves porque creo que es bastante absurdo», afirma uno de los autores, Orsolya Vincze, ecóloga en el Instituto de Investigaciones del Danubio, en Debrecen, Hungría. «Teníamos la esperanza de hacer algún hallazgo, pero aun así pensábamos que era bastante improbable.» En 2019, se obtuvo una larva sana de un huevo de kili (Aplocheilidae) encontrado en excrementos de cisne, pero estos huevos son extraordinariamente tenaces y resisten largos períodos de deshidratación.

Vincze y sus colaboradores plantearon que otros huevos ordinarios también sobrevivirían a la ingesta cuando el autor principal del estudio, Ádám Lovas-Kiss, observó que algunas partes blandas vegetales permanecían vivas en las excretas aviares.

Para demostrar su corazonada, adquirieron ocho ánades azulones a un criador local y huevos fecundados de dos especies de carpa de un instituto de acuicultura. Obligaron a cada pato a ingerir tres gramos de huevos de ambas especies (medio millar por ración) en sendos experimentos. El examen de las heces reveló 18 huevos intactos, que depositaron en un acuario. Doce contenían embriones viables y de tres nacieron alevines normales.

«A mi parecer, esta investigación revela que hay cuestiones científicas de las que es posible sacar resultados esclarecedores con diseños experimentales sencillos, fácilmente comprensibles y reproducibles», matiza Tibor Hartel, ecólogo en la Universidad de Babes-Bolyai, en Rumanía, ajeno al estudio.

Vincze y sus colaboradores sospechan que el porcentaje de éxito debe ser superior en la naturaleza, pues las condiciones son más propicias para que los huevos conserven la viabilidad; esperan someter a prueba esta idea en experimentos futuros. También planean estudios prospectivos con más especies de peces.

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