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Una pastilla contra las picaduras de serpientes

El fármaco, diseñado para combatir intoxicaciones por metales, serviría como primer auxilio.

La víbora de escamas de sierra de Omán es una especie desértica muy venenosa que se encuentra en la península arábiga. [GETTY IMAGES/REPTILES4ALL/ISTOCK]

Un fármaco destinado a tratar el envenenamiento con metales pesados podría brindar un tiempo precioso a quien sufriera una picadura de serpiente venenosa. En un estudio que vio la luz el pasado mayo en Science Translational Medicine, los autores demostraron que la administración oral del medicamento mitiga el efecto del veneno de víbora en los ratones.

Las víboras de escamas aserradas (Echis sp.) constituyen un género de ofidios venenosos y agresivos de Asia y África, donde hay regiones densamente pobladas con escaso acceso a centros médicos modernos. «De todas las serpientes del mundo, posiblemente sean las causantes de más picaduras y muertes», asegura Abdulrazaq Habib, médico especialista en enfermedades infecciosas y tropicales de la Universidad Bayero de Kano, Nigeria, ajeno al estudio. El veneno de la víbora destruye los tejidos circundantes a la mordedura, lo que puede exigir la amputación del dedo, de la extremidad o incluso provocar la muerte.

La ponzoña contiene una serie de enzimas tóxicas, metaloproteasas, que dependen de iones de cinc para desempeñar su función y causan daños en los tejidos y hemorragias internas. «Planteamos la hipótesis de que la captura de esos iones inhibiría la actividad de la toxina y neutralizaría sus efectos nocivos», explica Laura-Oana Albulescu, bioquímica de la Escuela de Medicina Tropical de Londres (LSTM) y autora principal del nuevo estudio. Ella y sus colaboradores investigaban tratamientos contra el envenenamiento con metales pesados, basados en compuestos que atrapan los iones metálicos. «Esperamos que este estudio saque a relucir la posibilidad de usar fármacos orales como primeros auxilios contra las picaduras de serpiente, una idea que se ha barajado antes sin que llegase a cuajar», explica Albulescu.

Las pruebas de laboratorio revelaron que una familia de tres fármacos puede inhibir la acción de la toxina de varias víboras Echis. A continuación, evaluaron cada fármaco en ratones a los que se había inyectado una dosis letal del veneno de la víbora de África oriental (Echis carinatus). El unitiol salvó a todos los ratones cuando se administró 15 minutos después de la inyección del veneno, seguido al cabo de una hora por la inyección de una dosis de antídoto. Ni el fármaco ni el antídoto bastaron por sí solos para salvar a todos los ratones envenenados, explica Albulescu. Los resultados indican que el unitiol podría servir como un remedio de primeros auxilios contra la picadura; concedería tiempo para el traslado al hospital, donde se recibiría el tratamiento definitivo. «Después de estudiar varias situaciones que podrían darse en la práctica, los resultados obtenidos son alentadores», afirma Habib.

Con un coste de 10 dólares por comprimido, el fármaco resulta mucho más barato que el antídoto y ya se considera seguro en otras indicaciones, afirma Nicolas Casewell, uno de los autores del estudio y experto en venenos del LSTM. Los investigadores prevén iniciar los ensayos clínicos en seres humanos el año que viene para comprobar la seguridad y la tolerabilidad del fármaco en poblaciones africanas, que son las principales víctimas de los ataques de estas víboras. Esperan que en un par de años el unitiol se convierta en la primera «píldora contra picaduras de serpiente» del mundo.

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