Vida microbiana en el estropajo

La esponja de la cocina es un refugio ideal para multitud de bacterias.

[tadamichi/iStock]

Los microorganismos pululan en la esponja de la cocina. El contacto casi permanente con los restos de alimentos no es la única razón, pues la estructura singular de la esponja también tiene algo que ver. Tanto es así que, según un estudio publicado en Nature Chemical Biology, podría inspirar un nuevo modo de cultivar bacterias en el laboratorio.

Uno de los mayores quebraderos de cabeza para cualquier microbiólogo estriba en cultivar algunas bacterias renuentes en las condiciones de laboratorio. Algunos microbios son puntillosos en extremo, sin que podamos descubrir sus condiciones predilectas para crecer. «Es algo parecido a conseguir que los pandas críen en cautividad», compara la bacterióloga Trina McMahon de la Universidad de Wisconsin en Madison, ajena al nuevo estudio.

Las esponjas podrían tener la respuesta. Las bacterias se suelen cultivar en placas de Petri, superficies lisas y sin divisiones. Las esponjas en cambio están llenas de orificios y recovecos que, y ahí reside la clave, no son uniformes. «Imagine habitáculos diminutos y grandes», explica Lingchong You, microbiólogo en la Universidad Duke y coautor del estudio. La supervivencia de algunas bacterias depende de su relación con otras muchas iguales, por lo que necesitan espacio para crear comunidades grandes, pero otras precisan un aislamiento relativo para no ser eliminadas por sus vecinas. La mezcla de espacios pequeños y grandes que ofrece la esponja resulta ideal.

Si bien la posibilidad de actuar como una granja de bacterias puede parecer lógica, «está demostrando ser un proceso experimental realmente difícil», aclara You. Por primera vez se han modelizado entornos similares a los que ofrecen las esponjas en un ordenador y se ha comprobado que las cámaras de dimensiones variables permitirían crecer a cepas bacterianas muy distintas. Por último, los autores replicaron esos resultados en esponjas de celulosa.

«Resulta sorprendente contemplar ambos [escenarios] combinados de un modo tan elegante», opina McMahon. Pero matiza que el equipo de You trabajó con cepas de Escherichia coli que habían sido manipuladas en el laboratorio para que fueran dependientes de otras o bien autosuficientes, así que se pregunta si la técnica de la esponja funcionará con bacterias sensibles. Opina que «La modificación de las cepas limita lo que se puede hacer con ellas».

Futuros experimentos mostrarán si las esponjas de You son capaces de sustentar microbios silvestres. Mientras tanto, aconseja que desinfectemos la esponja de la cocina: «Seguramente no estará muy limpia».

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