En relación con el artículo «La senda hacia la reptación» [por Hongyu Yi; Investigación y Ciencia, marzo de 2018], me gustaría hacer el siguiente comentario.

En el texto aparecen frases como «Los cetáceos adquirieron las aletas para impulsarse en el líquido elemento» o «Las aves desarrollaron gradualmente las alas en su empeño por dominar el aire». Creo que tales afirmaciones deberían expresarse de otra forma, más acorde con el concepto de evolución; por ejemplo: «Dado que algunos mamíferos adquirieron aletas, los actuales cetáceos son capaces de impulsarse en el líquido elemento y utilizan esas aletas para nadar» o «Gracias al desarrollo gradual de las alas, hoy las aves dominan el aire». No creo que haya un ser con intencionalidad que dote a los cetáceos de aletas y a las aves de alas. Es como decir que el ojo es «para ver» y la mano «para asir», cuando lo que ocurre es que gracias al ojo podemos ver y, gracias a la mano, asir objetos. Una cámara fotográfica sí está hecha para captar imágenes, pero el uso de para solo tiene sentido cuando un ser humano, y quizá algunos animales, idean algo con una finalidad. Un puente está hecho para atravesar un río, y unos troncos caídos pueden servir para el mismo fin. Pero en el primer caso hay una intencionalidad, y en el segundo, una casualidad.

Antonio del Campo
San Sebastián

 

Contenidos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.