Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

Fallece Francisco Gracia Guillén, fundador y primer director de Investigación y Ciencia

Sin él, la revista simplemente no existiría (o sería otra diferente).

Con camiseta de Scientific American durante una reunión familiar celebrada en San Rafael (Segovia), en agosto de 1986. [Cortesía de Victoria Gracia]

El pasado día 14 de agosto falleció Francisco Gracia Guillén, el que fuera fundador de Investigación y Ciencia y su director durante largo tiempo. Profesional con brillante trayectoria, destacó por su interés por la ciencia, entendida como pensamiento contrastado y creación intelectual sometida siempre a revisión. Era consciente de su importancia en todos los aspectos de la vida del hombre, en su desarrollo, en la cultura y en la organización de los sistemas sociales y económicos.

Abogado y filósofo de formación, Gracia destacó por su afición a las innovaciones técnicas. Se manejaba con soltura de profesional en el uso de transistores y válvulas. Pertenecía a un selecto grupo de discípulos de José Luis López Aranguren en la Facultad de Filosofía de Madrid. De hecho, dio clases de ética y sociología en la Complutense durante un breve intervalo de tiempo. Escribió incluso algún ensayo inédito sobre ética sin religión. Por encima de todo, le atraía la filosofía analítica, el llamado Círculo de Viena, cuya historia tradujo al español. Compendió ensayos sobre el lenguaje en un volumen muy apreciado.

En los años 70 recaló en Editorial Labor como representante de Unión Explosivos Rio Tinto, quien en ese momento era accionista mayoritario de la empresa. Y en 1974 fue nombrado director general, cargo que desempeñó hasta 1989.

Lector empedernido, Gracia había sido un fiel seguidor de la revista estadounidense Scientific American, por lo que gestó la idea de trasladar sus contenidos al idioma español para poder difundirlos en España y todos los países hispanohablantes. Así fue como surgió el proyecto de Investigación y Ciencia.

Tras un año largo de gestiones correosas ante los propietarios y directivos de Scientific American, muy celosos del prestigio internacional alcanzado, Gracia consiguió que se concedieran a Editorial Labor los derechos de traducción. La oposición, que la hubo, procedió del interior. Se manifestaron no pocas reticencias iniciales de personajes que se suponían eximios expertos en el sector. Contó, sin embargo, con el apoyo de quienes fueron sus jefes en Rio Tinto, en particular, con José María Naharro, que fue presidente de Prensa Científica (editorial que publica Investigación y Ciencia) durante años. El equipo neoyorquino dio el visto bueno al proyecto después de conocer a quienes se iban a responsabilizar del mismo en su dirección y redacción. Tras la japonesa y la italiana, llegó así la edición española, una de las más veteranas, pues, en la constelación de naciones que se han venido sumando con los años. Hombre perfeccionista, Gracia procuró que aquel proyecto, balbuceante, saliera con luz propia desde el primer número, en octubre de 1976. Fue su director hasta 2002.

Gracia era un auténtico amante de la tecnología (de todas las secciones de Investigación y Ciencia, su favorita era «Taller y laboratorio» —Amateur scientist en la versión original—, que pretendía recoger lo que en las ingenierías españolas se llamaba prácticas de taller, y en las facultades de ciencias, prácticas de laboratorio). De hecho, fue pionero al concebir la importancia de la informática en los procesos editoriales. Tal es así que llegó a construirse su propio ordenador personal. Seguramente Investigación y Ciencia fue una de las revistas adelantadas en su aplicación práctica.

Consciente del carácter colectivo de la tarea científica, mostró siempre una gran capacidad de liderazgo y promovió una estrecha colaboración entre todos los miembros del equipo. Los que le conocimos y trabajamos mano a mano con Paco tuvimos la suerte de convivir con un hombre inteligente, sensato, intuitivo, leal y generoso que ha dejado huella en todos nosotros. Descanse en paz.

 

Puedes obtener el artículo en...

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.