El polvo estelar

Los granos de polvo que vagan por el espacio interestelar han transformado de raíz la historia de nuestra galaxia.

Mirando al cielo una noche clara se observan manchas oscuras en la Vía Láctea, la banda borrosa de luz generada por las miles de millones de estrellas de nuestra galaxia. Sir William Herschel, astrónomo inglés del siglo XVIII, pensaba que se trataba, literalmente, de "huecos en el cielo", espacios vacíos del firmamento. A principios del siglo XX, los astrónomos descubrieron que esas manchas oscuras eran, en realidad, nubes gigantescas de polvo que oscurecen la luz de las estrellas que hay detrás. Las partículas del polvo cósmico son diminutas: inferiores a una centésima del tamaño de las partículas que se limpian con una bayeta. Y sin embargo, estas partículas pequeñas han influido de un modo notable en la evolución de nuestra galaxia y en la formación de las estrellas del universo entero.
Hasta mediados del siglo pasado muchos astrónomos no veían en el polvo más que una molestia que les impedía observar las estrellas lejanas. Las cosas cambiaron en los últimos años, cuando empezaron a abordarse los granos del polvo interestelar midiendo su distribución y su composición química con telescopios instalados en tierra y en el espacio. La avalancha de datos ha facilitado el desarrollo de una hipótesis plausible sobre la evolución del polvo estelar. Con Aigen Li, antiguo alumno mío que está realizando investigación posdoctoral en la Universidad de Princeton, he elaborado lo que llamamos modelo unificado del polvo. Aunque otros han propuesto teorías alternativas, pensamos que nuestro modelo aporta la explicación más coherente de las observaciones registradas.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso a la revista?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.