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1 de Junio de 1989
óptica

Láseres de electrones libres

Los electrones pueden impartir energía a las ondas luminosas con la ayuda de un campo magnético. El intenso haz resultante, capaz de analizar las estructuras cristalinas, podría destruir misiles espaciales.

En teoría, el láser de electrones libres es una fuente luminosa muy versátil. Es eficiente, puede sintonizarse a casi cualquier longitud de onda, funciona a potencias elevadas y, desde luego, produce radiación coherente. Los láseres de gas y de estado sólido, por contra, pueden generar luz sólo a longitudes de onda específicas, correspondientes a las transiciones energéticas de sus medios. Los láseres de color, sintonizables dentro de una banda estrecha, precisan de un láser de gas para el bombeo óptico y funcionan exclusivamente a niveles de potencia bastante bajos. Además, mientras los láseres convencionales transforman en luz sólo una pequeña fracción de su energía de entrada, los de electrones libres ofrecen un rendimiento potencial de hasta el 65 por ciento. Los láseres de electrones libres se han utilizado en experimentos que van desde la física del estado sólido hasta la biología molecular; y se están ya desarrollando algunos prototipos para misiones de defensa estratégica, incluso como armas de energía dirigida.

En la práctica, sin embargo, los !áseres de electrones libres (o LEL) no han salido de las paredes del laboratorio. La mayoría se han construido en torno a los aceleradores de electrones disponibles. Aunque los LEL están capacitados para emitir luz a distinta longitud de onda —desde las microondas hasta el ultravioleta—, los investigadores han encontrado dificultades para operar con ellos en las longitudes de onda de la franja visible del espectro o más cortas. Pero los láseres de electrones libres han comenzado a cobrar autonomía: se están diseñando aceleradores para sus necesidades específicas e instalando laboratorios para que los investigadores de otras disciplinas dispongan de esta nueva fuente de luz intensa.

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