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1 de Marzo de 1986
Geología

Depósitos minerales creados por fuentes termales submarinas

El agua marina que circula a través de roca volcánica fracturada emplazada sobre fuentes de calor experimenta intercambios químicos con la roca. Importantes depósitos minerales, algunos emergidos, derivan de ese proceso.

Cuando la teoría de la tectónica de placas alcanzó la aceptación general, hace de ello unos 15 años, trajo consigo buenas, y lo que entonces parecieron ser malas, noticias. Las buenas eran que se explicaba la dinámica de la Tierra: los continentes se mueven continuamente y las cuencas oceánicas se abren y se cierran, mientras se crea corteza oceánica nueva por expansión del fondo marino y se destruye corteza oceánica vieja por su reasimilación en el interior de la Tierra. Las noticias aparentemente malas estribaban en que la juventud y composición homogénea de la corteza oceánica recién formada parecían excluir la posibilidad de formación de depósitos importantes de metales en las cuencas oceánicas. El reciente descubrimiento de manantiales termales, ricos en metales, asociados a depósitos minerales submarinos ha alterado el cuadro. El hallazgo quizá conduzca en última instancia a la explotación minera del mar a escala comercial. También aclara el origen de algunos de los principales yacimientos minerales emergidos.

El viejo modelo de tierra estática concebía las cuencas oceánicas como pasivos sumideros del material meteorizado en los continentes y transportado a los océanos, principalmente por ríos. Este modelo explicaba sólo los yacimientos minerales submarinos entonces conocidos: de oro, estaño, titanio, diamantes y otros materiales pesados, erosionados mecánicamente de afloramientos rocosos emergidos y concentrados en bolsadas sobre el fondo marino por agua corriente, así como yacimientos de fosforita y manganeso precipitados químicamente en forma de nódulos y costras a partir de materiales disueltos en agua marina.

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