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Actualidad científica

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  • Investigación y Ciencia
  • Febrero 1999Nº 269

Oncología

La lucha contra el cáncer de próstata

Avances recientes en el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad auguran una vida más larga y de mayor calidad para muchos pacientes.
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La tasa de mortalidad por cáncer de próstata se ha ido reduciendo en los últimos años, pero esta enfermedad aún se cobra demasiadas vidas. Con unas 40.000 víctimas el año pasado, sólo en los Estados Unidos, constituye allí la segunda causa de muerte por cáncer entre los varones, sólo superado por el cáncer de pulmón. Por tales motivos seguimos, al igual que otros, buscando mejores métodos para tratar esta afección, predominante en mayores de 65 años. No estamos en disposición de afirmar que tenemos al alcance soluciones ideales para cualquier paciente, pero hay una serie de descubrimientos recientes de interés que merecen publicidad.
Algunas de estas aportaciones se refieren a cierto problema que presenta la prueba de cribado no invasiva que permite la detección del cáncer de próstata microscópico, la forma más sensible al tratamiento. Esta prueba se basa en la medición de la concentración sanguínea de antígeno específico de la próstata (PSA, por su denominación en inglés), una proteína que sintetizan las células prostáticas, independientemente de que sean normales o malignas. Pero cuando hay un cáncer, los niveles plasmáticos aumentan. Una concentración elevada de PSA puede alertar de la existencia de un cáncer en la glándula prostática antes de que el médico sea capaz de detectarlo. Otra prueba diagnóstica importante es el tacto rectal, que sólo descubre los tumores que dejaron de ser microscópicos. En el tacto rectal, el médico introduce un dedo en el recto y evalúa la consistencia de la glándula y la presencia de masas.

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