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1 de Abril de 2003
Alimentación

La bebida, ¿beneficiosa para la salud?

Tres décadas de investigación han demostrado que beber pequeñas o moderadas cantidades de alcohol tiene efectos beneficiosos sobre el sistema cardiovascular. El dilema de los médicos está en si recomendarlo a determinado tipo de pacientes.

El discurso que Abraham Lincoln dirigió en 1842 a una sociedad por la abstinencia de Illinois incluyó una frase sobre los "licores embriagadores" que no debió de tener muy buena acogida. "Es cierto que... a muchos les hizo un gran daño", señaló el futuro presidente. "Pero ninguno de ellos pareció pensar que el daño provenía del uso de algo malo, sino del abuso de una cosa muy buena."

La sociedad occidental siempre ha tenido problemas para decidir si el alcohol era beneficioso o perjudicial. En EE.UU., millones de personas son hoy objeto de una verdadera avalancha de anuncios de bebidas alcohólicas que alientan a la gente a beber, con el recuerdo de una Ley Seca que las ilegalizó en el siglo XX. A pesar de la popularidad del alcohol en la actualidad, muchos consideran sin embargo la abstinencia una virtud. Ciertamente, el alcoholismo depara gran preocupación por las terribles consecuencias que tiene sobre las personas que abusan del alcohol y sobre la sociedad en general. Pero la preocupación por los peligros derivados del abuso del alcohol con frecuencia lleva a la negación emocional de que el alcohol pueda tener alguna cualidad beneficiosa para la salud. Esta actitud negativa ignora la evidencia creciente de que la ingesta moderada de alcohol previene determinadas dolencias cardiovasculares, sobre todo infartos y embolias (causadas por la obstrucción de los vasos sanguíneos). Algunos estudios demuestran incluso su acción protectora contra la demencia, en no pocos casos secundaria a enfermedades cardiovasculares.

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