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1 de Noviembre de 2003
Psiquiatría

El control del estrés

Los nuevos conocimientos acerca de las vías neuroquímicas asociadas al estrés cerebral marcan el camino hacia nuevos tratamientos de la ansiedad y la depresión.

En el transcurso de los siglos se ha tratado a los enfermos mentales de maneras muy distintas. Hoy se recurre a fármacos de acción neuroquímica. Hace unas décadas, la lobotomía y los comas inducidos por insulina señalaban los extremos de la eficacia y la compasión; algo antes, bastaba con la camisa de fuerza y los baños de agua fría; remontándonos en el tiempo, se contaba con el exorcismo.
También se tienen nuevas ideas sobre las causas de la enfermedad mental. Tras haber desechado la posesión diabólica, se ha discutido con vehemencia si el origen hay que buscarlo en la naturaleza de cada uno o en la experiencia vivida. Es un debate inútil, dado que en las afecciones psiquiátricas una y otra causa se entretejen. El entorno, en forma de trauma, puede muy bien trastornar la mente de sus víctimas. Pero no puede negarse que, por sus características biológicas, unos individuos resultan más vulnerables que otros. A la inversa, los genes son, con gran certeza, factores importantes para comprender los grandes trastornos. Sin embargo, el hermano gemelo monocigótico de un enfermo mental tiene alrededor de un 50 por ciento de probabilidades de no contraer la dolencia de éste.

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