Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Noviembre de 2003
Neurología

Plasticidad cerebral

Al parecer, ciertos ejercicios mentales y físicos pueden mejorar el cerebro de forma insospechada. Un punto a favor del viejo aforismo de resabios lamarckistas según el cual lo que no se usa, se pierde.

MELISSA SZALKOWSKI

En síntesis

Contrariamente a la creencia largamente sostenida, la estructura del cerebro adulto no es rígida. Con mayor facilidad de lo que se pensaba, una región puede reemplazar y asumir la función de otra.

Se está sacando partido de la neuroplasticidad para tratar individuos con dificultades de lectura, víctimas de accidente cerebrovascular y ciertas formas de lesiones debidas a estrés repetitivo.

Algunos expertos confían en que la práctica de ejercicios físicos y juegos especiales de ordenador sirvan para ayudar a los individuos a reeducar sus cerebros, con el fin de superar problemas de memoria y diversos trastornos mentales.

"El cerebro fue construido para cambiar", sentencia Michael M. Merzenich, del hospital clínico de la Universidad de California en San Francisco. Tal afirmación, que hoy no resulta tan revolucionaria como lo fue en los años ochenta, cuando Merzenich y otros la propusieron, viene a decir que el cerebro evoluciona en una dirección u otra según lo "empuje" la experiencia. Semejante idea puede parecer obvia, puesto que es evidente que nuestros cerebros se modifican. Después de todo, aprendemos. Pero Merzenich se refiere a algo de mayor alcance: esta facultad del cerebro para reconfigurarse por sí mismo tiene consecuencias mucho más impresionantes.

Se diría que el cerebro viene a ser una vasta llanura fluvial de aspecto cambiante. Puede que un año el agua corra hacia el este por una serie de pequeños canales; al año siguiente discurrirá quizá por un río profundo, y, un año más tarde, quién sabe si las corrientes trazarán meandros hacia el oeste. El mismo argumento sirve para el cerebro. Cámbiesele la información de entrada -sea ésta una conducta, un ejercicio mental como calcular una propina, aprender un nuevo juego de tablero o una destreza física- y el cerebro, joven o adulto, se modificará en consecuencia. Las técnicas de formación de imágenes por resonancia magnética revelan el nuevo mapa: se iluminan regiones diferentes. De acuerdo con esta hipótesis, el cerebro puede experimentar una amplia remodelación en el transcurso de la vida sin fármacos ni intervención quirúrgica. En caso necesario, es posible enseñar a regiones del cerebro nuevas tareas. Si un área cerebral sufre una disfunción o resulta lesionada, otra puede hacerse cargo de su cometido, suplirla. Se han observado tales desplazamientos de funciones en sujetos que han padecido un accidente cerebrovascular, con pérdida consiguiente del lenguaje o de capacidad motora, en enfermos de parálisis cerebral, en músicos u operarios incapacitados para mover los dedos uno a uno y en individuos con trastorno obsesivo-compulsivo o con trastornos de lectura. Con tandas de ejercicio intenso, físico y mental, se ha logrado neutralizar los efectos de la lesión.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.