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1 de Octubre de 2013
Ecología

Las matemáticas de la biodiversidad

Indicadores de alerta temprana y teoría de redes para entender el cambio global.

PEDRO JORDANO (datos de la red); LUIJO GILARANZ (diseño) Y JOAQUÍN LÓPEZ ROJAS (ilustraciones)

En síntesis

La manera en que un ecosistema reacciona ante los cambios del entorno no siempre es lineal. En ocasiones, pequeñas alteraciones en el hábitat pueden provocar el colapso abrupto de un ecosistema.

Esos cambios drásticos pueden ser irreversibles. Para prevenirlos, los investigadores estudian qué patrones de comportamiento desarrolla un ecosistema que se encuentra próximo a un punto crítico.

La estabilidad de un ecosistema depende también de la red que forman las relaciones entre especies. El estudio de las propiedades matemáticas de dichas redes permite abordar el cambio global desde un punto de vista sistémico.

Nuestro planeta está cambiando a un ritmo nunca visto. El incremento en las emisiones de dióxido de carbono o la fragmentación de los hábitats, entre otros procesos, han llevado la biosfera a una situación crítica. No obstante, aún sabemos muy poco sobre cómo responderán los ecosistemas. Profundizar en esta cuestión requiere aunar la investigación en diversos ámbitos; entre ellos, la matemática.

Las personas tendemos a pensar de forma lineal, seguramente como reflejo de una educación basada en la regla de tres. Así, si al destruir el 10 por ciento de un bosque tropical desaparecen el 5 por ciento de las especies, nos inclinaremos a concluir que arrasar el 30 por ciento del primero conllevará la pérdida del 15 por ciento de las segundas. Hoy sabemos que esta forma de razonar es errónea. A menudo —y al igual que ocurre con numerosos sistemas complejos de otras clases— la respuesta de los ecosistemas no es lineal. Ello significa que no existe una relación proporcional entre la magnitud de una perturbación y sus consecuencias.

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