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1 de Octubre de 2013
Neurociencia

Los beneficios del sueño

Cuando dormimos se debilitan las conexiones entre nuestras neuronas. Al parecer, ello reduce el consumo de energía y, paradójicamente, ayuda a la memoria.

Fotografía de Fredrik Broden

En síntesis

Dado que todos los animales duermen, el sueño debe de desempeñar una función vital.

Existen datos que sugieren que el sueño debilita las conexiones entre las neuronas, lo que resulta sorprendente, dado que la memoria y el aprendizaje se basan en el refuerzo de esas uniones durante el estado consciente.

Pero al atenuar las sinapsis, el sueño evitaría que las neuronas se sobresaturasen con la experiencia diaria y reduciría su consumo energético.

Cada noche, mientras yacemos dormidos, ciegos, mudos e inmóviles, nuestro cerebro sigue trabajando. Las neuronas emiten casi tantos impulsos como cuando estamos conscientes, y consumen casi la misma energía ¿Qué significa esta incesante actividad durante el descanso? ¿Por qué la mente se desconecta por completo del entorno mientras el cerebro se mantiene ocupado?

La actividad cerebral durante el reposo parece desempeñar una función esencial. Una de las pruebas de la importancia del sueño es su ubicuidad. A pesar de que permanecer inconsciente y sin capacidad de reaccionar aumenta el riesgo de convertirse en presa de un tercero, todos los animales duermen. Lo hacen las aves, las abejas, las iguanas y las cucarachas, incluso las moscas de la fruta, según demostramos nosotros y otros autores hace más de una década.

Además, la evolución ha concebido algunas adaptaciones extraordinarias para acomodarse al sueño. De este modo, los delfines y otros animales marinos que deben subir a menudo a la superficie para respirar duermen desactivando de forma alterna un hemisferio cerebral y manteniendo el otro consciente.

Durante mucho tiempo nos hemos preguntado, igual que otros, qué beneficios aporta el sueño, vista su importancia para los seres vivos. Hace más de veinte años, cuando trabajábamos juntos en la Escuela de Estudios Avanzados Santa Ana, en Pisa, comenzamos a sospechar que la actividad cerebral durante el letargo restablecería de alguna manera el nivel basal de miles de millones de conexiones neurales, el cual se modifica cada día durante la vigilia. De esta forma, el sueño contribuiría a que el cerebro siguiera formando nuevos recuerdos a lo largo de nuestra vida sin que con ello se sobresaturase o eliminase los recuerdos más antiguos.

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