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Matemáticas y electrones

Iris Runge y la matemática aplicada en las primeras décadas del siglo XX.

IRIS RUNGE. A LIFE AT THE CROSSROADS OF MATHEMATICS, SCIENCE, AND INDUSTRY

Por Renate Tobies. Springer; Basilea, 2012. (Traducción de un libro publicado originalmente en alemán: «Morgen möchte ich wieder 100 herrliche Sachen ausrechnen». Iris Runge bei Osram und Telefunken. Franz Steiner Verlag, Stuttgart, 2010).

Iris Runge (1888-1966), matemática alemana, fue pionera en la aplicación industrial de métodos estadísticos y en el desarrollo de métodos gráficos de integración. Hija del matemático Carl Runge (1856-1927) y de Aimée du Bois-Reymond —a su vez hija del físico Emile du Boys-Reymond—, Runge creció en el seno de una familia extensa, cosmopolita e igualitaria, que favoreció muy activamente la realización profesional de sus grandes dotes intelectuales. La formación de Runge y su actividad matemática en la industria eléctrica tuvieron lugar en momentos de profundo cambio en las relaciones entre ciencia, tecnología e industria, cambios que afectaron a las carreras de las mujeres de ciencia. Esta biografía es, por ello, mucho más que la biografía de una matemática industrial: es también un estudio sobre la educación y profesionalización de las mujeres en las décadas en torno a 1900; un análisis de las posibilidades y retos que la industria eléctrica y de las comunicaciones planteó a los matemáticos en esos años; y finalmente una reflexión sobre el desarrollo de métodos numéricos y estadísticos de investigación y control de calidad en la era previa a la computación electrónica.

Renate Tobies describe en el primer capítulo las líneas historiográficas que se entrecruzan en su trabajo: la historia de la educación y las profesiones; la historia de las matemáticas y sus aplicaciones; y la historia social de la ciencia. Cada una de ellas genera uno de los tres capítulos centrales del libro, dedicados respectivamente a la formación de Runge, a las matemáticas en Osram y Telefunken, y a las interacciones entre ciencia, política y sociedad que marcaron su vida y su carrera. Un capítulo de conclusiones y un apéndice documental completan un volumen denso, documentado, historiográficamente sólido y ocasionalmente excesivo en sus contenidos y en el detalle de la exposición.

En el capítulo 2, dedicado a los «grupos formativos», Tobies describe el conjunto de círculos intelectuales (thought collectives, concepto que toma de Ludwig Fleck) a los que perteneció Runge, incluyendo entre otros al grupo familiar, al de sus compañeras de clase y al de sus camaradas políticos. Runge perteneció a la generación pionera de mujeres que tuvo que superar el examen de acceso a la universidad (Abitur) por medios excepcionales, ya que hasta 1908 no hubo en Prusia escuelas para chicas que cualificaran para el acceso a la universidad. En Hannover, donde transcurrió parte de su infancia, Runge fue a una escuela secundaria para chicas, donde brilló como «un genio matemático». La mayoría de las alumnas eran tan ambiciosas como ella y acabaron realizando una tesis doctoral. El capítulo deja claro que la capacidad y las expectativas académicas de las mujeres de ciencia no han sido nunca un asunto estrictamente personal, sino que tienen una dimensión social.

El capítulo 3, el más extenso, trata sobre las matemáticas en Osram y Telefunken. En 1923 Runge entró a trabajar en el departamento de investigación de Osram, empresa de fabricación de bombillas y tubos catódicos fundada en 1919 por los tres gigantes de la industria eléctrica alemana, Siemens & Halske, AEG y Auer, con sede en Berlín. En 1939 Runge será transferida a Telefunken, tras adquirir esta la sección de tubos catódicos. Estas compañías habían empleado desde su creación a ingenieros eléctricos sin conocimientos matemáticos avanzados. El incremento de la producción y la sofisticación tecnológica de los productos conllevó el uso creciente de métodos matemáticos en los procesos de fabricación, control de calidad y diseño, y favoreció la incorporación de matemáticos profesionales como Runge. Tobies analiza de manera brillante y convincente la cultura experimental en los laboratorios industriales, el papel de las matemáticas y la importancia de estos desarrollos para la comprensión de las relaciones entre ciencia e industria.

El capítulo incluye la sección matemáticamente más exigente del libro (3.4), en la que se discute el papel de las matemáticas como puente entre disciplinas científicas. Runge y sus colegas en Osram desarrollaron métodos estadísticos de control de calidad; por ejemplo, calcularon tablas para determinar el tamaño de una muestra de control, según el grado de calidad requerido. Algunos de estos trabajos fueron publicados en revistas científicas, y reunidos en el primer manual sobre aplicación de la estadística a los problemas de la producción en masa (Anwendungen der mathematischen Statistik auf Probleme der Massenfabrikation, Springer, Berlín, 1927). Runge desarrolló también métodos gráficos de integración, y preparó la reedición en 1931 de uno de los primeros manuales sobre el uso de estos métodos en ciencia y tecnología (Graphische Darstellung in Wissenschaft und Technik, por Marcello Pirani, 1914).

El título original del libro, en alemán, refleja la pasión de Runge por su trabajo y el valor intelectual de la aplicación de las matemáticas en la investigación industrial: «Mañana quiero hacer 100 maravillosos cálculos más» (p. 221). Runge utilizó sus conocimientos para investigar una de las tecnologías punta de comunicación en los años previos a la Segunda Guerra Mundial: los tubos de electrones, usados principalmente en aparatos de radio para rectificar, amplificar o modular señales eléctricas —funciones que asumirán los transistores después de la guerra.

El último capítulo del libro trata sobre las relaciones entre ciencia, política y sociedad, en la Alemania de Weimar (1919-1933) y bajo el nazismo. Tobies se hace eco de los numerosos trabajos recientes sobre la cuestión, que sin embargo apenas han incidido sobre la historia de los laboratorios industriales. Runge, que trabajó en proyectos militares para Telefunken durante la Segunda Guerra Mundial, se enfrentó a la paradoja de que la ciencia que le había servido para emanciparse profesionalmente servía ahora para consolidar un régimen al que se oponía con todas sus fuerzas. La discusión de Tobies no elude estos dilemas y ofrece una perspectiva nueva sobre el exilio interior de matemáticos y científicos alemanes.

Completa la obra un apéndice documental que incluye una cronología, una relación de las publicaciones de Runge, y fragmentos de sus publicaciones e informes sobre el trabajo en el laboratorio.

El libro es, en definitiva, una valiosa aportación a nuestro conocimiento sobre la profesionalización de la matemática aplicada y las perspectivas académicas, laborales y personales de una mujer de ciencia en la Alemania de la primera mitad del siglo XX.

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