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1 de Octubre de 2002
Ecología

El bosque invisible de los océanos

El fitoplancton marino desempeña un papel decisivo en la regulación del clima. ¿Podría combatir el calentamiento global?
Cada gota de agua a menos de cien metros de la superficie del océano lleva miles de ejemplares de una flora microscópica y flotante, el fitoplancton. Estos organismos unicelulares -entre los que se encuentran las diatomeas y otras algas- ocupan tres cuartas partes de la superficie del planeta; sin embargo, cuentan con menos del 1 por ciento de los 600.000 millones de toneladas de carbono de la biomasa fotosintética. Pese a tal insustancialidad, ese bosque casi invisible afecta hondamente a los ciclos naturales fundamentales del planeta.
Uno de los efectos de más envergadura del fitoplancton marino es su influencia en el clima. Hasta hace poco, sin embargo, pocos apreciaban hasta qué punto esos diminutos habitantes del océano eran capaces de extraer de la atmósfera el gas de invernadero dióxido de carbono (CO2) y de almacenarlo en mar abierto. Nuevas observaciones mediante satélites y amplias investigaciones oceanográficas finalmente han revelado cuán sensibles son a un cambio global de temperatura, a la circulación del océano y a la disponibilidad de nutrientes.

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