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1 de Octubre de 2002
Informática

Ordenadores sin reloj

Los chips asincrónicos elevan el rendimiento de los ordenadores al permitir que cada circuito funcione con la máxima rapidez posible.
La pregunta, por lo general, alude a la frecuencia de un diminuto reloj interno del ordenador, un oscilador de cuarzo que establece el ritmo básico de funcionamiento de toda la máquina. Por ejemplo, en un ordenador con una velocidad de 1 gigahertz el cristal emite mil millones de "tics" por segundo. Cada acción del ordenador se descompone en minúsculos pasitos que duran una milmillonésima de segundo. Una transferencia de datos simple puede exigir sólo un paso; los cómputos complejos, muchísimos. Todas las operaciones, no obstante, han de comenzar y concluir atendiendo a las señales sincronizadoras del reloj.
Dado que una gran mayoría de los ordenadores modernos funcionan con un único ritmo, se dice que son sincrónicos. En el interior del chip microprocesador del ordenador, un sistema de distribución lleva a los diversos circuitos las señales de sincronismo generadas en el oscilador de cristal, de igual modo que el aire lleva en un desfile hasta los soldados el redoble del tambor que les marca el paso. Como todos los elementos del chip comparten el mismo ritmo, las señales que se emiten al final de un paso sirven como señales de entrada para cualquier otro circuito en el paso siguiente. La sincronización que el reloj proporciona les facilita a los proyectistas de microcircuitos la planificación de las secuencias de acciones del ordenador.

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