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1 de Enero de 2011
Medicina

Detener al parásito más letal del mundo

Una nueva vacuna contra la malaria, un plan para inmunizar a los mosquitos y otras ideas novedosas han mejorado las perspectivas de erradicar la enfermedad.

Wikimedia Commons

En síntesis

Las vacunas contra la malaria han fracasado numerosas veces. Las nuevas técnicas han dado un nuevo empuje a un agente que podría proporcionar inmunidad de por vida.

Este invierno terminarán los ensayos clínicos en fase final con una vacuna que se está desarrollando desde los años ochenta. Con ella se reducirían a la mitad los casos de la forma más letal de malaria.

Mientras este trabajo avanza, se investigan al mismo tiempo otras vacunas, como una forma atenuada del parásito cultivada en los mosquitos. O la inmunización de los insectos, transmisores de la enfermedad.

Debido a la dificultad que ha entrañado la lucha contra la malaria en el pasado, los investigadores moderan su entusiasmo y sus expectativas, por si fallan las nuevas vacunas.

En este momento, en algún lugar del mundo, en una placa de Petri en Baltimore, en las glándulas salivales de un mosquito de laboratorio en Seattle o en el torrente sanguíneo de un aldeano en Ghana, existe un compuesto químico que puede ayudar a erradicar al microorganismo más mortífero de la historia de la humanidad. Se está trabajando con diversas vacunas experimentales contra la malaria y, por vez primera, una de ellas se halla en una fase avanzada de investigación en humanos. Aunque tan solo una de las vacunas demostrara una eficacia parcial, salvaría la vida de millones de niños y mujeres embarazadas. Representaría la única vacuna desarrollada hasta ahora contra un parásito humano, un logro digno de recibir el premio Nobel. Una primera generación de la misma podría distribuirse en África hacia 2015.

«Si todo va bien, dentro de cinco años podría administrarse a gran escala una vacuna a niños de entre seis a doce semanas de vida», afirma Joe Cohen, científico responsable de uno de los estudios más prometedores. «Es un logro extraordinario, del que nos sentimos muy orgullosos». Sin duda, la investigación de la vacuna antipalúdica vive un momento fascinante. Entonces, ¿por qué Regina Rabinovich no lo pregona a los cuatro vientos?

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