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  • Mayo 2017Nº 488
Filosofía de la ciencia

Filosofía de la ciencia

La filosofía de la economía

De los modelos predictivos a los métodos experimentales.

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La filosofía de la economía está actualmente estructurada en torno a tres áreas relativamente independientes. En primer lugar, está la que se dedica a las cuestiones epistemológicas, metodológicas y ontológicas que surgen en la práctica científica de los economistas (podríamos considerar que es la parte de la filosofía de la ciencia que se dedica específicamente a la economía). En segundo lugar, está el área dedicada a la teoría de la elección racional, que comparte objeto de estudio con la filosofía de la acción. Y finalmente, tenemos la filosofía política dedicada a la justicia redistributiva.

Dedicaremos este artículo a la primera de esas áreas. En concreto, nos centraremos en dos cuestiones que han dado lugar a interesantes debates filosóficos: la naturaleza de los modelos económicos y el desarrollo de la economía experimental.

El interés público sobre la reflexión filosófica acerca de la economía no ha dejado de aumentar conforme esta disciplina se ha venido coronando, gradualmente a lo largo del pasado siglo, como la reina de las ciencias sociales. Al contrario de lo que ocurre en el resto de ciencias sociales, en economía impera un paradigma central: la visión neoclásica. Esta explica el valor de los bienes a partir de la psicología de los consumidores (supone que existe una racionalidad individual) y pone el énfasis en los equilibrios de mercado, entendidos como las soluciones estables que resultan cuando el conjunto de agentes actúa de forma que cada uno maximiza su utilidad individual. Aunque hay una pluralidad de formas de aplicar el pensamiento neoclásico, los enfoques alternativos, como la economía de inspiración marxista, suelen ser muy secundarios.

Además de reinar un paradigma dominante, en economía existe un claro consenso acerca de qué herramientas analíticas y problemas constituyen el corpus ortodoxo de la disciplina y cuáles no. Y su lenguaje, altamente matematizado, ha ido expandiéndose y ejerciendo una creciente influencia en otras áreas científico sociales e incluso en algunas menos afines, como la biología (pensemos en la teoría evolutiva de los juegos, que es la aplicación de la teoría de los juegos a la biología). A esta expansión progresiva se han referido algunos mediante la noción de «imperialismo económico», y continúa abierto el debate acerca de si se trata de un fenómeno deseable o si, por el contrario, perjudica el estatus científico de las ciencias sociales al limitar su diversidad.

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