ALEX WILD

¿Le inquietaría saber al lector que hay nanopartículas en su comida?

Hace tiempo que las compañías alimentarias muestran interés por usar la nanotecnología para intensificar los sabores y hacer que los productos sean más cremosos sin añadir grasa. Ello no guarda ninguna relación con las nanopartículas de dióxido de titanio, de menos de 10 nanómetros de diámetro, recién identificadas en el azúcar espolvoreado sobre las rosquillas de Dunkin'Donuts y de la empresa Hostess, ya desaparecida. Los fragmentos microscópicos podrían haber terminado allí por casualidad, como consecuencia del proceso de molienda utilizado en la mezcla de azúcar en polvo. Quizás hayamos estado ingiriéndolos durante años sin saberlo.

El grupo de salud ambiental As You Sow halló las nanopartículas en muestras que envió a un laboratorio independiente. Los defensores de la salud afirman que son preocupantes, porque con su diminuto tamaño pueden entrar en las células del organismo humano más fácilmente que las partículas de mayores dimensiones. Si fueran tóxicas podrían causar problemas. Por el momento, nadie sabe si las partículas de dióxido de titanio u otros nanomateriales presentes en la comida o en los envases alimentarios suponen un riesgo para la salud. La Unión Europea exige etiquetar debidamente los alimentos que contienen nanomateriales, y la Agencia de Fármacos y Alimentos de los Estados Unidos ha declarado que no tenía suficiente información para determinar si dichos productos resultan inocuos.

Numerosas empresas parecen desconocer si los alimentos que producen contienen nanopartículas o podrían mostrarse reticentes ante el escrutinio público. As You Sow intentó realizar una encuesta entre 2500 empresas alimentarias para realizar su informe. Solo 26 respondieron, y únicamente dos aplicaban medidas específicas con respecto a las nanopartículas. Diez de las empresas ignoraban si usaban nanopartículas, y dos de ellas admitieron que las incorporaban de forma intencionada a los envases. «Tenemos la intención de trabajar con científicos para entender si se difundirán a los alimentos», explica el director de As You Sow, Andrew Behar.

En la actualidad, la organización está intentando financiar nuevos ensayos con los caramelos M&Ms, los bollos Pop-Tarts, el chicle Trident y otros comestibles, al considerar que todos ellos tal vez utilicen el mismo dióxido de titanio hallado en las rosquillas, también de manera no intencionada. Behar se pregunta qué consecuencias tienen para la salud los nanomateriales contenidos en nuestros alimentos y cómo se podría poner en práctica un sistema que garantice su inocuidad. As You Sow defiende que no debería haber ningún tipo de nanopartículas en los alimentos hasta que finalicen las pruebas de seguridad.

Puedes obtener el artículo en...

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.