THOMAS FUCHS

¿Cómo funciona el sentido del olfato? En la actualidad, hay dos posturas científicas enfrentadas respecto a esa cuestión. Y la teoría más polémica acaba de ser confirmada de modo experimental.

El asunto que se debate es si nuestra nariz emplea delicados mecanismos cuánticos para percibir las vibraciones de las moléculas que producen los olores, también denominadas moléculas odoríferas. De hecho, así es como funcionan los espectroscopios de los laboratorios químicos y forenses. Los aparatos hacen incidir luz infrarroja sobre los materiales examinados y revelan las vibraciones que la luz provoca en ellos. El sentido del olfato podría basarse en el mismo mecanismo, pero utilizaría pequeñas corrientes de electrones en lugar de fotones.

Esa explicación contradice la teoría predominante sobre el olfato, según la cual los millones de moléculas odoríferas que existen en el mundo funcionan como piezas de rompecabezas. La nariz contiene decenas de tipos distintos de receptores y cada uno de ellos se une con preferencia a ciertos tipos de moléculas. El receptor del limoneno, por ejemplo, envía una señal al cerebro cuando se une con dicho compuesto, una de las indicaciones sobre el olor a cítrico.

Algo resulta sorprendente, sin embargo. Numerosas moléculas odoríferas contienen uno o más átomos de hidrógeno. Y el hidrógeno puede presentarse en tres formas, o isótopos, químicamente muy similares pero con masas diferentes, lo que influye sobre el modo en que vibra una molécula. Así pues, el deuterio, cuyo núcleo contiene un protón y un neutrón (y que pesa el doble que el hidrógeno más común, con solo un protón), podría ayudar a los científicos a optar entre la teoría química estándar del olfato y la que se basa en la vibración.

Según una investigación publicada en el número de enero de PLOS ONE, la nariz humana puede detectar la presencia de deuterio en algunas moléculas odoríferas. En particular, los investigadores descubrieron que las moléculas normales de almizcle olían de forma distinta que las que contenían deuterio. Uno de los autores, Luca Turin, del Centro de Investigación de Ciencias Biomédicas Alexander Fleming de Grecia, afirma que el hallazgo supone una victoria para la teoría vibratoria.

Algunos expertos discrepan. Eric Block, profesor de química en la Universidad estatal de Nueva York en Albany, apela a trabajos anteriores que demuestran que la nariz humana no puede percibir la presencia de deuterio en la acetofenona (que tiene un olor dulce para los humanos). Turin propone una posible explicación de ese hecho: la acetofenona contiene un número reducido de átomos de deuterio, por lo que generaría una señal vibratoria demasiado débil para ser detectada. Block, por su parte, afirma que Turin, con su explicación, pretende estar en misa y repicando, de modo que la controversia continúa.

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