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  • Investigación y Ciencia
  • Julio 2013Nº 442

Planetas

Marte en movimiento

La superficie de Marte cambia sin cesar. ¿Podría deberse a la acción de corrientes de agua?

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Los hallazgos de agua en Marte se han convertido en algo tan habitual que han devenido una broma recurrente entre los planetólogos: «Enhorabuena, ¡has encontrado agua en Marte por milésima vez!».

La mayoría de esos descubrimientos guardan relación o bien con indicios visuales de agua desaparecida hace largo tiempo, o bien con pruebas de hielo, vapor o minerales hidratados existentes en la actualidad. Pero un verdadero hallazgo de agua líquida en la superficie del Marte actual cambiaría el curso de la exploración del planeta rojo. En la Tierra, allí donde hay agua crece casi siempre la vida, por lo que la confirmación de la existencia de agua en Marte aumentaría en gran medida las probabilidades de encontrar vida extraterrestre. A continuación relataremos los continuos esfuerzos que se han venido realizando para desentrañar qué función cumple hoy en día —si es que cumple alguna— el agua líquida en Marte.

El primer indicio creíble de que Marte podía albergar agua llegó en el año 2000, cuando la NASA comunicó que la sonda Mars Global Surveyor (MGS) había detectado un gran número de morfologías superficiales muy similares a las cárcavas terrestres (las zanjas excavadas por corrientes de agua). Las cárcavas marcianas indicaban la posible existencia de «fuentes actuales de agua líquida en el planeta rojo a nivel superficial o subsuperficial», en palabras de la nota de prensa publicada por la agencia espacial. Aquellas formaciones llamaron la atención de numerosos planetólogos. No pocos pensaron que tal vez se debiesen a la acción de flujos de agua o derrubios húmedos.

Sin embargo, no tardaron en surgir serios interrogantes. Las decenas de miles de cárcavas —algunas de varios kilómetros de longitud— que salpicaban las laderas de las latitudes marcianas medias implicaban unas cantidades de líquido muy difíciles de explicar. La presión atmosférica en el planeta rojo no llega al 1 por ciento de la terrestre. A presiones tan bajas, el agua pura superficial se congelaría, se evaporaría o herviría con gran rapidez.

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