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Quienes estén pensando en atracar un banco deberían tomar nota: un análisis estadístico reciente basado en datos bancarios confidenciales sugiere que, más que nadar en oro, el futuro les depara un tiempo en prisión.

«Los ingresos que se obtienen en un atraco típico a un banco resultan francamente pobres», sentencia un artículo que analiza los robos a bancos en el Reino Unido y que apareció en el número de junio de Significance, una revista bimestral de estadística publicada por la Asociación Americana de Estadística y la Real Sociedad de Estadística del Reino Unido. Para conseguir los datos necesarios, los economistas Neil Rickman y Robert Witt, de la Universidad de Surrey, y Barry Reilly, de la Universidad de Sussex, hubieron de negociar durante meses con la Asociación Británica de Banqueros antes de acceder a los registros confidenciales que detallaban las características de 364 robos a bancos perpetrados en el Reino Unido entre 2005 y 2008.

Las estadísticas indican que el robo medio a un banco en ese país es cometido por 1,6 ladrones. Cada atraco recaudaría unos 31.900 dólares, con una desviación estándar de 84.000 dólares. Si suponemos un reparto a partes iguales, cada delincuente obtendría unos 19.900 dólares de media por asalto, el salario anual de un camarero.

Llevar un arma de fuego eleva en unos 16.100 dólares el monto medio, el cual también se incrementa cuando se cuenta con la ayuda de cómplices. Sin embargo, los atracos en solitario aumentan los beneficios del asaltante, ya que las ganancias extra obtenidas gracias a la ayuda de secuaces no compensan el posterior reparto.

Si bien tampoco se trata de calderilla, apunta Rickman, en los cálculos habría que incluir los riesgos que supone atracar un banco. En el 33 por ciento de los robos consumados en el Reino Unido, los ladrones no consiguieron llevarse nada. Además, el 20 por ciento de los asaltos acaba en la captura de los responsables. La probabilidad de ser arrestado aumenta en caso de reincidir: al cuarto atraco, por ejemplo, las posibilidades de ser detenido ascienden al 59 por ciento. «Creía que la mayoría de los atracadores conseguirían mejores resultados», reconoce Rickman.

Giovanni Mastrobuoni, economista del Colegio Carlo Alberto de la Universidad de Turín, critica que el artículo no especifique las cifras correspondientes a los atracadores profesionales, quienes probablemente amasaron la mayor parte de los 11,6 millones de dólares robados en los bancos británicos entre 2005 y 2008. El artículo sugiere que las pantallas antibalas de activación rápida con las que cuentan algunas oficinas reducen el éxito del atraco en un tercio. «Sin embargo, cabe pensar que son los ladrones poco duchos quienes acaban atracando sucursales provistas de esas pantallas, mientras que los profesionales probablemente estudian al detalle las características del banco antes del atraco», explica Mastrobuoni. Rickman replica que esa información resulta aún más difícil de obtener, puesto que requiere tener acceso a registros policiales y bancarios confidenciales. Su estudio, opinan los economistas, subraya la necesidad de disponer de una información mejor y más detallada sobre los atracos a bancos.

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