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  • Investigación y Ciencia
  • Noviembre 2012Nº 434
Panorama

Paleontología

Viajero del tiempo

El artista Charles R. Knight recurrió a su vasta experiencia en la representación de animales vivos para insuflar vida a seres prehistóricos. Este ejercicio le hizo tomar conciencia del carácter irreversible de la extinción.

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Tal vez el lector ignore su nombre, pero puede que sí conozca su obra. Charles R. Knight, (1874-1953), nacido en Brooklyn, produjo frescos y esculturas de dinosaurios, mamuts y humanos prehistóricos que adornan los grandes museos estadounidenses de historia natural. Sus dinosaurios han sido plasmados en juguetes, sellos de correos o historias gráficas, así como en libros y revistas científicas de paleontología. Uno de los ilustradores de Sir Arthur Conan Doyle los plagió para su novela El mundo perdido, de 1916. Algunos llegaron incluso a convertirse en estrellas de la pantalla, sirviendo directamente de inspiración en secuencias de King Kong (1933) y, no tan directamente, en Fantasía, de Walt Disney (1940), o Parque Jurásico, de Steven Spielberg (1993). Ray Harryhausen, maestro de animación de monstruos hollywoodenses, creador de los dinosaurios de Hace un millón de años (1966) y otros clásicos, basó sus personajes de animación por paso de manivela (stop motion) en dibujos y esculturas de Knight.

Aunque deba casi toda su fama a representaciones de bestias extintas hace mucho, Knight fue ante todo y sobre todo pintor de la fauna silvestre, aspecto de su carrera al que no se ha hecho la debida justicia. En el curso de su vida llegó a crear casi 1000 retratos de animales vivos de 800 especies, una producción tan prodigiosa que asombra. Sus reconstrucciones prehistóricas se beneficiaron de años de atenta observación y detallados estudios anatómicos de animales modernos. Los retratos de leones, tigres, leopardos nivales y gatos domésticos, tomados directamente de modelos vivos, perfilaron su representación de un tigre esmilodonte defendiendo su presa contra un buitre gigante, similar a un cóndor, en los pozos de alquitrán de La Brea, en Los Ángeles. Sus bocetos de elefantes de zoológico le prepararon para infundir vida a lanudos mamuts cruzando parajes nevados en la Francia de la Edad de Hielo.

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