Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

Concierto de sapos y ranas

Las vocalizaciones de estos anfibios ofrecen información esencial sobre el individuo y facilitan la reproducción.

ISABEL CATALÃO

Cualquiera que se haya aproximado a una ribera o una charca en una noche de primavera habrá podido descubrir el fenómeno sonoro producido por algunas especies de ranas y sapos durante la reproducción: solitarios tenores, duetos acompasados o coros de un sinfín de machos en ruidosas agregaciones. Tales sonidos esconden impresionantes adaptaciones con las que estas especies transmiten información a sus congéneres.

Los anuros, el grupo de anfibios que engloba a lo que comúnmente conocemos como ranas y sapos, disponen de un reducido repertorio de señales acústicas que facilitan la reproducción y contribuyen a la pervivencia de la especie. Los sonidos, emitidos principalmente por los machos, proporcionan información acerca de la identidad (especie, sexo), calidad (condición física, tamaño corporal), motivación (anuncio, amenaza) o ubicación del individuo. Las vocalizaciones suelen utilizarse para atraer a la pareja, rechazar el acoplamiento o defender el territorio.

En la península ibérica, los sistemas de comunicación de las ranas arborícolas del género Hyla y los sapos parteros del género Alytes han sido ampliamente estudiados en las últimas décadas. Las primeras disponen de un saco vocal prominente donde retienen el aire que atraviesa las cuerdas vocales, con las que emiten potentes llamadas de apareamiento. Los segundos solo producen un discreto silbido para atraer a las hembras en la oscuridad y reproducirse con éxito.

Los anuros sufren hoy una mayor amenaza que otros grupos de vertebrados. Algunos investigadores nos hemos preguntado cómo se verá afectada la comunicación acústica de estas especies debido al cambio climático y a la contaminación acústica. Varias técnicas novedosas, como el seguimiento acústico automático (audiotrampeo), combinadas con métodos clásicos de estudio comportamental (test de playback), nos permiten analizar estos interrogantes en poblaciones naturales.

Así, hemos demostrado que las especies Alytes e Hyla pueden mantener su actividad acústica en un amplio rango de temperaturas, lo que sugiere que las tasas actuales de calentamiento global no inhibirían directamente su comportamiento de canto. Pero los ruidos ambientales, ya sean antrópicos o naturales, parecen alterar de forma notable la actividad de especies como el sapo partero ibérico, que experimenta un importante descenso en la emisión de llamadas de apareamiento. De todos modos, se necesitan nuevas investigaciones para evaluar si el cambio global puede perjudicar la función central que desempeña la comunicación en estas sociedades animales.

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.