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1 de Junio de 2014
Conservación

El impacto del canal de Nicaragua

Los planes para construir un canal de 300 kilómetros de longitud entre el Pacífico y el Atlántico requieren una evaluación ambiental independiente.

CORTESÍA DE AXEL MEYER

En junio del año pasado, el Gobierno de Nicaragua otorgó a una empresa de Hong Kong la concesión para construir un canal que conecte el océano Pacífico y el mar Caribe. La empresa HK Nicaragua Canal Development Investment (que opera como Grupo HKND) firmó una cesión para cincuenta años, ampliable a otros tantos. Espera iniciar las obras en diciembre, tras dedicar un año a decidir el trazado definitivo y realizar estudios de factibilidad. La concesión incluye el derecho a construir y operar polígonos industriales, aeropuertos, ferrocarriles y oleoductos, así como la expropiación de tierras y derechos sobre los recursos naturales existentes en la ruta del canal.

Según el Gobierno de Nicaragua, este proyecto de 40.000 millones de dólares estimulará el crecimiento económico del país, el segundo más pobre de América, del 4,5 por ciento en 2013 al 14,6 por ciento en 2016. Sin embargo, no se ha presentado ante la opinión pública ningún informe sobre la viabilidad económica y ambiental del proyecto. Nicaragua tampoco ha realizado ningún estudio independiente de impacto ambiental y lo fía todo a uno encargado por el Grupo HKND. La compañía no está obligada a hacer públicos los resultados.

En nuestra opinión, este canal podría generar una catástrofe ambiental que no se circunscribiría únicamente a Nicaragua. La excavación a lo largo de cientos de kilómetros de tierras y a través del lago de Nicaragua, la mayor fuente de agua potable de la región, destruirá unas 400.000 hectáreas de pluviselva y humedales.

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